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PRE Y PROBIÓTICOS, LA PIEL ES UN GRAN UNIVERSO BACTERIANO

Por Nueva Estética

Los conocimientos sobre la biología del ecosistema cutáneo no dejan de sorprendernos día a día. ya hace unos años que se sabe que la piel es un órgano “anfitrión” en el que conviven un millón de bacterias de especies distintas. A este fascinante universo de micoorganismos que se hospedan en ella se le conoce como dermabiota. y aunque aún queda mucho por descubrir al respecto lo que si ha constatado es que esta gran pero a la vez minúscula población de bacterias son imprescindibles para su salud y belleza. Sin estas bacterias amigas, la piel no podría desempeñar muchas de sus funciones básicas. De ahí que los cosmetólogos apuesten por añadir a las formulaciones activos pre y probióticos capaces de multiplicarse y colonizar la piel con una misma misión: asegurar su correcto equilibrio.

 



Dermobiota, las bacterias que cohabitan en la piel
 
Como hemos dicho, la piel es un órgano vivo en la que encontramos miles de especies de bacterias así como la presencia de virus, hongos, ácaros... conocer estos pequeños pero importantes microorganismos nos hará entender mejor algunos de los inestetismos cutáneos más comunes como pueden ser el acné, la dermatitis o la rosácea. incluso estás famosas bacterias están implicadas en el proceso de fotoenevejecimiento. Así nos lo explica la Dra. Olalla Otero, bióloga y phd en biología, especializada en microbiota y probióticos.
 
Microbioma y probioticos aplicados en cosmética
 
ARANTZA JAUREGUI, C.E.O de Esse Skincare en España, constata que la aplicación de los probióticos en cosmética ayudan a mantener correctamente la  homoeostasis cutánea, lo que se traduce en una piel sana y en perfecto equilibrio. Así es cómo actúan en la piel: 
 
 En primer lugar, los probióticos protegen nuestra piel de los microbios patógenos que aceleran el envejecimiento de nuestras células. Lo hacen al rellenar todos los espacios disponibles y al estimular a nuestros propios queranocitos a producir péptidos antimicrobianos que atacan los patógenos, pero que no tienen efecto sobre los microbios beneficiosos. 
 
 Los probióticos también calman y mejoran la función de la barrera de la piel, ya que se comunican con las células para incrementar la red de las uniones ocluyentes (T-junctions), evitan que entren toxinas y mejoran la retención de agua, con lo que se incrementará la firmeza de la piel y se evite la formación de arrugas. 
 
 No hay duda de que la capa oleosa y los corneocitos queratinizados del estrato córneo desempeñan un papel importante, pero un artículo de 2002 de investigadores de la Universidad de Kioto lo cambió todo. Ahora se sabe que las uniones ocluyentes son la principal barrera de permeabilidad de la piel y que estas uniones están entrelazadas con el microbioma de la misma. Los microbios del estrato córneo proporcionan señales químicas constantes al estrato granuloso para regular la función de barrera (Catherine O'Neill y Andrew McBain, Universidad de Manchester 2015). Se demostró que los probióticos típicos pueden aumentar la cantidad y la calidad de las uniones ocluyentes en la piel. 
 
 Éstos también están implicados en la producción de Acido Hialurónico, la molécula más importante en almacenamiento de agua que, como todo el mundo sabe, retiene 10 veces su peso en agua. Es como instalar fábricas de AH dentro de la piel, ya que incrementan su producción por las células y por ellos mismos. 
 
 Asimismo ayudan en la fabricación de Acido Láctico, que mantiene el pH de la piel ligeramente ácido que limita el crecimiento de microbios patógenos, y también es clave en la hidratación de la piel. 
 
 Además, producen proteínas que mejoran la estructura del colágeno de la piel y modulan la respuesta inmunológica. En resumen: reducen la sensibilidad, inflamación y envejecimiento (inflamaging).
 
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