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GESTOS QUE VAN FATAL PARA LA ESPALDA

Por Nueva Estética

Muchos de los gestos y movimientos que hacemos de forma habitual y sin darnos cuenta suelen ser perjudiciales para la espalda. Ata Pouramini, reconocido quiropráctico, nos da las claves para conocer qué posturas debemos evitar si queremos tener una espalda saludable. 



Toma nota porque es súper interesante y seguro que corrigiendo estos pequeños detalles, te sentirás muchísimo mejor:

Leer en la cama puede no resultar tan relajante a la larga. El leer en la cama con las piernas rectas produce el mismo efecto que el agacharnos mal. Es terrible para las lumbares.

Cambia de hombro al igual que cambias de modelo de bolso. Llevarlo en el mismo hombro muchos años te puede dar problemas serios de columna, por la pérdida de equilibrio constante al que la sometemos.

La “postura de la lavadora” es fatídica. Agacharnos y girarnos en la misma postura, lo que hacemos exactamente al poner la lavadora es malísimo para los discos y las vértebras de las lumbares.

El síndrome del billetero te puede costar caro. Se le denomina así porque tiene su origen en el hábito masculino de llevar la cartera, bien repleta de documentos, en uno de los bolsillos traseros del pantalón. Al tratarse de un peso diario, podemos llegar a descompensar la columna, pinzando el nervio ciático.

Mucho tacón, estiliza pero no conviene. Su uso prolongado puede dar lugar a lesiones como el Neuroma de Morton (irritación del nervio del pie situado entre los dedos tercero y cuarto) y la espondilolistesis, el desplazamiento de una vértebra lumbar sobre otra inferior.

El abuso del teléfono móvil. La postura antinatural de mirar hacia abajo para escribir en el teclado del smarthphone equivale a cargar sobre nuestros hombros el peso de un niño de ocho años. Los datos los aporta The Journal surgical Technology.

El sitting. Pasar ocho horas sentados al día no sólo perjudica la espalda, sino la salud en general. Para combatirlo hay que introducir el movimiento en nuestra rutina diaria: veinte minutos de pie, ocho minutos sentados y dos en movimiento.

Nada de sacar el brazo por la ventanilla. Cuando conducimos debemos llevar ambos brazos agarrados al volante, pero no sólo por precaución, sino para evitar la llamada “tendinitis del supraespinoso”. Detrás de esta terminología médica se esconde una inflamación del hombro por movimientos forzados repetidos.