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UNA DIETA MUY FEMENINA, HORMONAS BAJO CONTROL

Por Nueva Estética

Las hormonas juegan un papel primordial en la salud de la mujer y en el control del peso. Si duda, entre todas ellas, la progesterona y los estrógenos adquieren un protagonismo fundamental. En estas páginas te proponemos algunos consejos alimenticios para mantener a raya su correcto equilibrio. Artículo escrito por CALA H. CERVERA, Nutriconista ortomolecular.



La salud de la mujer está altamente determinada por el equilibrio de sus hormonas sexuales: estrógenos y progesterona. Cuando éstas se desequilibran pueden aparecer un sinfín de problemas como retención de agua y aumento de peso, entre otros. Veamos cual es el papel que desencadenan cada una de ellas:

La progesterona, secretada por los ovarios, aparte de su gran función en el embarazo, ayuda a controlar el peso previniendo la retención de líquido, y a usar la grasa para producir energía. Es de vital importancia para la salud de la tiroides, fortalece los huesos… No hay que confundir la progesterona natural con los progestágenos o progesterona sintética que se encuentra en preparados hormonales. Esta forma sintética inhibe la producción de progesterona en el organismo, causando serios efectos secundarios.

Los estrógenos los producen los ovarios, las glándulas suprarrenales y las células grasas del organismo. Aunque comúnmente se les engloba en un mismo termino, existen tres tipos de estrógenos: estrona, estradiol y estriol. La estrona promueve el desarrollo y el mantenimiento de las estructuras reproductivas de la mujer (especialmente la capa endometrial del útero), las características secundarias sexuales (distribución de la grasa en los pechos, abdomen, pubis, caderas, el tono de voz, el ensanchamiento de la pelvis; y la distribución del vello), y los pechos. Pos su parte, el estradiol ayuda a controlar el balance de líquidos y electrolitos. La mayoría de éstos son minerales esenciales que ayudan a controlar el equilibrio de acidez y alcalinidad del organismo, al mismo tiempo que controlan la secreción de hormonas y neurotransmisores. Finalmente, el estriol estimula la síntesis de proteínas, las cuales ayudan a crear nuevas hormonas y enzimas metabólicas, y a reparar los daños producidas por el desgaste del organismo.

 

desequilibrio hormonal

a qué se debe 

 

En los últimos años, se han llevado a cabo importantes estudios que demuestran que una gran mayoría de los problemas relacionados con el desequilibrio de las hormonas sexuales viene dado por un exceso de estrógenos (especialmente estrona y estradiol) y una falta de progesterona. Existen varios factores que pueden influir en esto: exceso de xenoestrógenos presentes en el medio ambiente, falta de nutrientes en el hígado y un desequilibrio intestinal.

 

el papel de los xenoestrógenos

Estas sustancias externas al cuerpo tienen un efecto estrogénico. Entre ellas están los pesticidas, plásticos y compuestos industriales y farmacéuticos. Estos químicos tiene la estructura molecular muy parecida a los estrógenos y pueden cumplir diferentes funciones: unirse a los receptores hormonales de la células obstruyendo la respuesta hormonal natural, bloquear los receptores hormonales; y destruir los mensajes hormonales, El resultado, en todos los casos, es, por un lado, exceso de estrógenos, y por contrapartida, una deficiencia de progesterona. Los xenoestrógenos suelen ser productos provenientes del petróleo y solubles en grasa. Así pues, una vez estos químicos entran en nuestro organismo a través de la ingesta de vegetales que han sido rociados con ellos, o bien a través del consumo de animales alimentados con granos rociados con pesticidas, éstos quedan depositados en nuestra grasa, convirtiéndonos en candidatos a sufrir serios desequilibrios hormonales. Por otro lado, un gran número de mujeres usa hormonas sintéticas como medio anticonceptivo, para tratar los síntomas de la menopausia o, supuestamente, para equilibrar ciertos desarreglos hormonales. Estas hormonas químicas están compuestas, principalmente, de estrógenos y progestágenos, las hormonas sintéticas no son destruidas por el organismo con la misma facilidad que las naturales, acumulándose y produciendo síntomas de exceso de estrógenos, y  además, como ya hemos advertido, los progestágenos inhiben la producción de progesterona natural. Los xenoestrógenos afectan negativamente en la red que conecta nuestra parte neurológica-endocrino-inmunitaria que se encarga de que adaptemos nuestros sistemas para mantenernos sanos. Por otro lado, una dieta pobre en “adaptógenos”, o sea, vitaminas, minerales, ácidos grasos esenciales y fitonutrientes (los cuales nos ayudan a desintoxicar el organismo, equilibrar las hormonas y aumentar nuestro potencial de adaptación), nos predispone a sufrir serios problemas de salud.