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DIETA DETOX PARA POTENCIAR LA ENERGÍA Y VITALIDAD

Por Nueva Estética

La máquina tan compleja como es el cuerpo humano, lleva acabo una serie de complicadas funciones para mantenerse vivo. Estas funciones son necesarias, pero producen unos residuos que pueden ser extremadamente peligrosos, a menos que sean eliminados o convertidos, lo antes posible, en químicos no dañinos. A  éste proceso natural de estrés interno hay que añadirle el estrés externo al que estamos sometidos. Por ejemplo, la toxicidad de metales pesados y otras sustancias nocivas son muy comunes hoy en día. El plomo, cadmio, aluminio, mercurio, arsénico, nitratos, radiación y pesticidas en general están en contacto con nosotros a través del aire, agua, comida, productos de higiene y otros. Si la cantidad de toxinas excede nuestra posibilidad de desintoxicarnos, estas sustancias tan dañinas pasan a ser integradas en nuestros huesos, grasa, cerebro y otros tejidos. Cuando, por ejemplo, la grasa del cuerpo se usa para producir energía (como en el caso del seguimiento de dietas estrictas, estar bajo mucho estrés nervioso, no comer regularmente, etc.) las toxinas son expulsadas a la sangre pudiendo afectar al cerebro, sistema nervioso, hígado, riñones y otros órganos vitales. Artículo escrito por CALA H. CERVERA. Nutricionista Ortomolecular  


Estrés oxidativo

Cualquiera que sea el tipo de estrés al que estemos sometidos (interno o externo), produce toxinas, llamadas radicales libres. El cuerpo está dotado de diferentes enzimas antioxidantes que neutralizan los radicales libres. Para que éstas funcionen eficazmente se necesitan cofactores como el manganesio, hierro, cobre, zinc, ácido glutámico, cisteína y glicina. También existen antioxidantes naturales, producidos por el propio cuerpo, como es el colesterol, que ayuda a proteger las membranas de las células contra el ataque de los radicales libres. Es importante proporcionarle al cuerpo ayuda extra a través de esos antioxidantes, que son unas sustancias que protegen a las células de los efectos destructivos de los radicales libres. Los antioxidantes naturales incluyen: las vitaminas C, A, E, betacaroteno y el grupo de las B, el mineral selenio, los aminoácidos L-glutation, L-metiotina y otras sustancias como la quercetina y la coenzima Q10. Cuando el cuerpo está falto de nutrientes y cofactores antioxidantes, y al mismo tiempo presenta gran índice de toxicidad, aparecen síntomas y problemas de salud, por ejemplo: fatiga, falta de concentración, irritabilidad, insomnio, dolores de cabeza, infecciones frecuentes, problemas de piel, inestabilidad emocional, desarreglos hormonales, problemas intestinales, artritis y envejecimiento prematuro.

Muchos elementos tóxicos son antinutrientes. Esto significa que el daño que causan es mediante la interferencia que hacen con la absorción y utilización de nutrientes, o mediante su excreción del cuerpo. Por ejemplo, el plomo, que proviene del humo de los coches, pesticidas, agua del grifo, interfiere con la absorción del mineral zinc; el cadmio, en cigarrillos, elimina la vitamina C del cuerpo. La falta de estos nutrientes, como vemos, interfiere en el funcionamiento de los enzimas antioxidantes y, por lo tanto, en la prevención y destrucción de los radicales libres. Es imposible evitar todo tipo de toxicidad (externa, o la causada por el propio cuerpo) a raíz de los procesos metabólicos. Sin embargo podemos tomar medida para disminuir el daño que dicha toxicidad puede causar. Hay varios pasos importantes a seguir para mantener la salud, aun viviendo en una sociedad contaminada y donde lo artificial le ha ganado terreno a lo natural.

Sigue estos consejos

  • Beber agua embotellada o filtrada. Si se usa filtro, cambiarlo regularmente. En caso de beberla del grifo, dejar correr el agua un par de minutos antes y nunca beberla caliente.
  • Seleccionar frutas y verduras biológicas de temporada. Evitar comprarlas si han sido expuestas al tráfico de la calle. Si es inevitable, elegir aquellas que se pueden pelar. Lavar las frutas y verduras en un recipiente con agua y unas cucharaditas de vinagre para eliminar toxinas. De no ser así, pelarlas. Quitar y tirar las hojas externas de vegetales como la col y lechuga.
  • Evitar la comida envasada en aluminio y los aditivos excepto los siguientes que son sustancias naturales: E101 (vitamina B2), E160 (caroteno, vitamina A), E300-304 (vitamina C), E322 (lecitina), E375 (vitamina B3) y E440 (pectina).
  • No tomar café instantáneo.
  • Evitar el uso de aerosoles (lacas, desodorantes, etc.) y también antitranspirantes que contengan aluminio. Y no hacer ejercicio o caminar por calles con mucho tráfico. Prescindir del consumo de tabaco y los lugares con humo.
  • No tomar comidas fritas y a la barbacoa, evitando los aceites quemados y recalentados.
  • Evitar el uso de productos para la acidez estomacal (la mayoría contienen aluminio, entre otras cosas).
  • Cepillarse los dientes y usar un hilo dental regularmente.

 

alimentación desintoxicante

 

  • Ingerir al día tres piezas de fruta fresca biológica, especialmente plátanos y manzanas (incluidas las pepitas).
  • Tomar, al menos, 5 vegetales distintos al día. Son especialmente buenos para desintoxicar los crucíferos (brócoli, col, coliflor y coles de Bruselas).
  • Añadir una ensalada con vegetales verdes, entre otros, en cada comida.
  • Comer granos y verduras germinadas a diario, si es posible, y una zanahoria al día.
  • Tomar una taza de sopa de miso con algas añadidas, una vez al día.
  • Moler semillas frescas de sésamo, girasol, calabaza y lino y tomar una cucharada al día con yogur, ensalada, sopa (una vez servida en el plato) etc.
  • Se recomienda la cebolla y el ajo, diariamente.
  • Ingerir 3-4 huevos biológicos a la semana.
  • Tomar un poco de proteína en cada comida: huevos, algas, productos de soja biológica, frutos secos y semillas, arroz y legumbres combinadas en el mismo plato, quínoa.
  • Elegir comida lo menos adulterada posible.
  • Beber, como mínimo, 1 litro y medio de agua al día.
  • Consumir frutos secos (comprarlos siempre con cáscara, porque los mantiene frescos).
  • Limitar el alcohol, café, té, azúcar, bollería, granos refinados (arroz blanco, pasta blanca, etc.).
  • Evitar las carnes rojas y los aceites de semillas como el de girasol, tanto para cocinar como en ensaladas. En cambio, usar aceite puro extra virgen de oliva, prensado en frío.
  • Prescindir de margarinas y productos hechos con grasas hidrogenadas.