La piel entorno a la mirada mide menos de 1 mm. de espesor, es 4 veces más fina que el resto del rostro; su hipodermis es extrafina, casi inexistente, y también es pobre en ácido hialurónico y glándulas sebáceas. Con estas características, no es sorprendente que las arrugas lo tengan realmente fácil. Al no estar ligada a la capa adiposa, esta zona es tan transparente que hasta deja entrever el color de los vasos sanguíneos muy despacio y se vuelven permeables por la falta de drenaje eficaz.