Además de ser responsable del movimiento, el músculo desempeña un papel fundamental en numerosos procesos: regulación del metabolismo basal, equilibrio hormonal, soporte postural, firmeza tisular y además es directamente responsable de la calidad de vida y autonomía, durante el envejecimiento. Entrenar los músculos aumenta la fuerza y la resistencia, y mejora las conexiones entre nervios y músculos, protegiendo las neuronas motoras de la médula espinal, cuestión esencial para el buen funcionamiento del organismo.