SUSCRÍBETE

8 Revistas      

%title

VIAJES EN AVIÓN: CÓMO EVITAR EL JET LAG EN LA PIEL

Por Nueva Estética

Los viajes en avión, especialmente si son largos, provocan importantes desequilibrios en la piel, por lo que es normal que al aterrizar el cutis esté deshidratado, tirante, apagado e incluso hinchado. Con los cuidados adecuados, antes, durante y después del vuelo, es fácil esquivar el jet lag cutáneo. La farmacéutica Karla Pires, responsable de calidad de la firma Planet Skin, nos cuenta lo qué hay que hacer para llegar al destino sin que la piel se resienta.

 

 



Esta experta empieza por explicar qué la humedad en la cabina del avión suele estar por debajo del 10%, cuando el índice ideal para la piel ronda el 50%. El aire en el ambiente es tan seco que elimina la humedad de la epidermis y hace que el tejido cutáneo entre en un proceso de deshidratación acelerada, que se manifiesta a través de una piel tirante, opaca e incluso reactiva.
Al mismo tiempo, la presión atmosférica va disminuyendo a medida que el avión gana altura, lo que interfiere en la microcirculación y dificulta el correcto drenaje de los líquidos por parte del sistema linfático. Ésta es la razón que explica que durante el vuelo se pueda hinchar el rostro, los párpados o las piernas. 
La solución pasa por preparar la piel con antelación, protegerla durante el vuelo y ofrecerle un extra de cuidados al llegar al destino.
 
 
ANTES DEL VUELO: PREPARAR LA PIEL PARA UNA MARATÓN
Karla Pires aconseja llegar al avión con la piel limpia, calmada e intensamente hidratada.  Justo antes de viajar, evitar los productos agresivos y el maquillaje cubriente. Si el vuelo es largo, optar por una base de maquillaje ligera, porque las más densas obstruyen los poros y estresan el tejido cutáneo.
Unas horas antes del embarque aplicar un sérum con ácido hialurónico y un mist hidratante, para crear una primera barrera de defensa. Reforzar la barrera cutánea, a través de fórmulas ricas en ceramidas, niacinamida o centella asiática. Estos ingredientes ayudan a mantener la piel protegida frente al estrés ambiental y evitan la pérdida de agua transepidérmica. No hay que olvidar que una piel fuerte va a resistir mejor los cambios bruscos del entorno. 
Igual de importante es beber abundante agua, ya que hidratarse por dentro es clave, y evitar el alcohol y el café, porque favorecen la deshidratación.
 
 
DURANTE EL VUELO: KIT COSMÉTICO DE EMERGENCIA 
Una vez dentro del avión, el objetivo debe ser mantener la hidratación a raya, y para conseguirlo basta llevar encima tres productos: una bruma facial, un contorno de ojos nutritivo y un bálsamo labial. 
La farmacéutica explica que los sprays hidratantes sin alcohol son perfectos para aplicar varias veces durante el vuelo; aportan confort a la piel y la calman, sin alterar el maquillaje. Otra buena opción es extender cada cierto tiempo una crema  
rica en agua y si el vuelo es nocturno aprovechar el descanso para aplicar una mascarilla en formato gel.
Respecto al contorno de ojos, Karla Pires explica que al tratarse de una zona frágil y sensible es donde antes aparece la hinchazón. Las fórmulas con cafeína, los productos roll-on efecto frío e incluso aplicar una cuchara fría sobre la zona, drena y ayuda a reducir bolsas y ojeras.  
Otro truco es llevar en el equipaje de mano un limpiador 3 en 1, para realizar una buena higiene facial antes de dormir o al aterrizar. Una piel limpia absorbe mejor los activos hidratantes y se oxigena también mejor, recuerda la farmacéutica.
Y dado que la sequedad del ambiente en la cabina afecta a toda la piel, no está de más incluir una crema de manos hidratante y aplicarla cada pocas horas.
Otro consejo es evitar tocarse la cara, ya que muchos objetos en el avión, como por ejemplo las bandejas, son nidos de bacterias. Llevar gel hidroalcohólico y lavarse bien las manos antes de aplicar los cosméticos.
 
 
AL ATERRIZAR: DEVOLVER LA VIDA A LA PIEL
Finalizado el vuelo, toca resetear la piel. Lo primero que recomienda la farmacéutica es una doble limpieza con un producto suave, que elimine restos de sudor, polución y de productos aplicados durante el viaje. Continuar con un sérum calmante o una mascarilla ultra hidratante, que devuelva el confort a la piel. Otra excelente opción son las ampollas ricas en vitamina C, que revitalizan el cutis al instante y ayudan a recuperar la luminosidad perdida durante el vuelo. En caso de notar el rostro muy congestionado, lo mejor es el agua de hamamelis o una mascarilla con arcilla blanca.
Al aterrizar también hay que ofrecer cuidados extra a los labios, con un buen bálsamo nutritivo, y al contorno de ojos, que agradecerá la reaplicación de la fórmula drenante, para descongestionar la mirada.
Esos gestos marcan una gran diferencia y hacen que la piel se vea y se sienta bien tras el vuelo.