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SHIATSU, PRESIONES DE BIENESTAR

Por Nueva Estética
Este masaje terapéutico de origen japonés actúa a nivel osteomuscular, incidiendo indirectamente sobre el sistema nervioso autónomo y en la médula espinal. Las manipulaciones de presión que el experto realiza con los pulgares y las palmas de las manos permiten. mejoran las funciones del organismo, devolviéndole el bienestar perdido. INMA BLANQUER. Directora de Assari Wellness.
 
 


El shiatsu es un masaje con muchos años de tradición que ha sabido ganarse un reconocido prestigio en oriente y occidente. Si analizamos la etimología de la palabra, veremos que shiatsu se traduce literalmente como presión con los dedos (shi significa dedo y atsu, presión). Pues bien, esta técnica consiste precisamente en esto, presionar con los dedos, generalmente los pulgares, y las manos determinados puntos y zonas del cuerpo. Entre sus beneficios, hay que decir que el shiatsu actuar a nivel osteomuscular, sobre el sistema nervioso autónomo y la médula espinal mejorando notablemente las funciones fisiológicas del organismo. Dicha presión tiene un importante efecto terapéutico sobre el cuerpo: permite aliviar ciertos dolores, ejerce un efecto antiflamatorio natural, activa la circulación sanguínea y linfática, flexibiliza el sistema muscular y ayuda a la recuperación del equilibrio del sistema esquelético, entre otras muchas otras propiedades.
 
En este sentido, el objetivo principal del shiatsu es mitigar la enfermedad en su origen, activando los mecanismos de curación que el organismo posee de forma natural. El estimulo de las presiones optimiza las distintas funciones fisiológicas, mejora el potencial de recuperación y aumenta la energía vital. La finalidad es estimular la capacidad de curación del cuerpo. El organismo presenta un poder de autocuración innato que consiste en una vuelta al equilibrio perdido, de manera que cuando el cuerpo alcanza este equilibrio, se muestra más resiste a cualquier enfermedad. 
 
Podría decirse que esta terapia, en lugar de centrarse en el síntoma, se centra en la búsqueda de la causa del problema para volver a restablecer la armonía del organismo. Es más, el shiatsu no solo pretende tratar la enfermedad sino que tiene una importante finalidad preventiva, evitando su desarrollo. Para ello, el terapeuta busca eliminar cualquier tipo de tensión, pues éstas suelen ser el origen de numerosas patologías, al mismo tiempo que se centra en eliminar impurezas y toxinas, mejorar la circulación sanguínea,  para oxigenar  el organismo, y corrige malas posturas, que con los años suelen derivar en lesiones.
 
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