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SER AMABLES NOS MANTIENE SANOS, JÓVENES Y FELICES

Por Nueva Estética

La amabilidad tiene la capacidad de modificar el cerebro. Sí, tal cual lo lees, y ello se debe a que ser cordiales y empáticos con quien nos rodea nos hace sentir bien;  y cuando nos sentimos bien se pone en marcha la producción de serotonina, una hormona que condiciona la actividad cerebral, haciendo que nos sintamos felices. De ello se deduce que tratar a los demás con amabilidad, comprensión y empatía produce beneficios en nuestro bienestar físico: mantiene sano el corazón, dilata las arterias y reduce la presión sanguínea, y también emocional, porque es un antídoto perfecto contra la depresión. 

 

 



Todo esto lo cuenta David Hamilton, doctor en química orgánica, quien en una entrevista reciente publicada en el periódico La Vanguardia, explica que ser amables, como filosofía de vida, nos hace sentir bien, porque la serotonina actúa en la amÍgdala encargada de reducir el estrés, la ansiedad y la tristeza, y nos vuelve más resilientes.
Y ahí no acaban las ventajas, porque tratar bien a nuestros semejantes también retrasa el envejecimiento celular, gracias a la magia de la serotonina y la oxitocina, que por si fuera poco también benefician a los huesos, los músculos y la piel.
Todo ello se ha constatado a través de escáners cerebrales y otros estudios científicos y las conclusiones son claras: tener una actitud amable y considerada con los demás, y también con uno mismo, es un seguro de salud y de felicidad.