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RF & US: TECNOLOGÍAS CON PODER TRANSFORMADOR

Por Nueva Estética
Radiofrecuencia (RF) y ultrasonidos (US) son tecnologías diferentes, pero su mecanismo de acción y las reacciones que desatan en el tejido son prácticamente iguales. Ambos agentes provocan un pico de calor, focalizado en los estratos dérmicos, responsable de estimular los procesos metabólicos relacionados con la corrección de la flacidez y el remodelado tisular. En un principio la radiofrecuencia se empleaba, sobre todo, como método tensor y los ultrasonidos como sistema para destruir depósitos grasos y mejorar la celulitis. Hoy, los avances que incorporan los equipos de vanguardia permiten aprovechar todo el potencial y la versatilidad de este dúo tecnológico, para así optimizar sus prestaciones en un amplio abanico de programas faciales y corporales.
 
 


 
 
 
RADIOFRECUENCIA
estímulo ultra-tensor 
La radiofrecuencia (RF) es una radiación electromagnética, emitida dentro del rango situado entre la onda corta y media de alta frecuencia, que se transforma en energía calórica al entrar en contacto con la piel, a través de los cabezales que incorporan los equipos. 
Este efecto térmico se produce en base a dos fenómenos: por un lado, al efecto Joule, que determina que la capacidad de absorción de la corriente electromagnética por parte del tejido graso es 10 veces superior al de la piel, por eso la radiofrecuencia focaliza su acción en los estratos adiposos, que son a la vez los más profundos. El segundo es el fenómeno de diatermia, que induce la desnaturalización de la estructura molecular de triple hélice del colágeno, haciendo que se acorte y contraiga. Esta  proceso impulsa el tensado cutáneo desde el interior y explica que tras aplicar la radiofrecuencia se aprecie una mejora inmediata del aspecto de la piel, y que progresivamente se muestre también más densa y elástica, debido a la puesta en marcha del proceso de neocolagénesis que culmina a medio plazo.
 
A estos  beneficios derivados de la termoterapia profunda hay que sumar otros, ya que la RF tiene un enorme poder dinamizante sobre numerosos mecanismos fisiológicos de la piel. Así, con el primer pico de calor se eleva en un 20% el catabolismo celular, aumenta el aporte de oxigeno y nutrientes y se estimulan las proteinasas, enzimas responsables de normalizar la producción de colágeno y mejorar su calidad. Asimismo, se estimulan una serie de proteínas, como las HSP y las sirtuinas, que impulsan la regeneración del tejido, se activa la circulación sanguínea, la oxigenación y la eliminación de toxinas y mejora la vascularización.
Todos estas acciones explican su papel protagonista en tratamientos faciales, encaminados a rejuvenecer el rostro, tensar el tejido, reducir y arrugas y mejorar la textura de la piel, y en programas corporales, cuando se busca remodelar, aportar elasticidad, disolver acúmulos grasos y reducir celulitis.
 
 
ULTRASONIDOS 
energía de alta definición
El efecto terapéutico de los ultrasonidos (US), o lo que es lo mismo, de las ondas acústicas vibracionales, depende de la longitud de onda en la que se propagan. Cuanto más baja es la frecuencia de emisión, mayor es su capacidad de penetración en el tejido. Esta posibilidad de actuar en diferentes profundidades explica que la estética recurra a los ultrasonidos en un amplio abanico de terapias, que convergen en un objetivo común: el remodelado del tejido. En el cuerpo, esto se traduce en la eliminación de celulitis y acúmulos grasos, y en un efecto lifting, en el rostro.
 
La evolución más destacada de esta tecnología vio la luz hace una década con la irrupción de los ultrasonidos focalizados de alta intensidad, sistema conocido como HIFU. Este emisión ultrasónica se caracteriza por transmitirse en niveles elevados de frecuencia, intensidad y potencia, lo que hace que las ondas sonoras traspasen la piel y provoquen un aumento de temperatura de hasta 70ºC de manera precisa y localizada. Este shok térmico activa los mecanismos productores de colágeno y elastina, lo que se traduce en la densificación de la piel, aumento de su elasticidad y firmeza, reposicionamiento de los rasgos y definición del óvalo facial. 
Los HIFU también se prescriben en tratamientos corporales, por su capacidad para incidir de manera ultra-precisa sobre los nódulos adiposos. Pensemos que al ultrasonido le basta un lapso de tiempo de prácticamente 1 seg. para romper la membrana de la célula grasa y licuar su contenido. En programas corporales, además de para disolver acúmulos grasos localizados, los  ultrasonidos focalizados son igualmente eficientes para activar la 
formación de nuevo colágeno y aportar la elasticidad y firmeza a la piel. 
 
En otro orden de cosas, es importante señalar que los ultrasonidos ofrecen otros usos, con un peso específico muy importante en estética, y que derivan del efecto mecánico que provocan. Las ondas sonoras, al propagarse, generan presiones y descompresiones, que crean un movimiento oscilatorio en el tejido. Este vaivén desencadena un efecto mecánico que se manifiesta en forma de micromasaje, responsable de aumentar la permeabilidad de las membranas celulares y favorecer la penetración transcutánea de activos cosméticos y su conducción hasta los estratos cutáneos profundos. Este proceso da lugar a la sonoforesis, una de las variantes tecnológicas de la mesoterapia virtual.
Este efecto mecánico también es la que aprovechan los dispositivos que en forma de espátula metálica realizan lo que se conoce como peeling ultrasónico, debido a que el movimiento de vibración permite arrastrar de manera muy eficaz impurezas, eliminar células muertas, controlar el exceso de sebo y limpiar los poros en profundidad. Este tipo de exfoliación también aumenta la oxigenación, mejora la tonicidad, hidrata, favorece la producción de colágeno y potencia la absorción de activos. 
 
En la edición noviembre-diciembre de NUEVA ESTÉTICA incluimos un reportaje especial donde ahondamos en el funcionamiento de estas dos tecnologías y explicamos las ventajas derivadas de combinar radiofrecuencia y ultrasonidos en programas faciales y corporales. Seguidamente planteamos las diferencias que presentan los equipos de RF y US empleados en estética, respecto a los usados en medicina estética, lo que nos lleva a hablar de la tecnología HIFU y de las modalidades de radiofrecuencia fraccionada, de uso exclusivamente médico.
Para acabar, presentamos las plataformas multifunción y los equipos de radiofrecuencia y de ultrasonidos, más innovadores y eficaces del momento.
 
 
 
Encontrarás el Dossier Técnico Ultrasonidos & Radiofrecuencia: Tecnologías con Poder Transformador,
en la edición noviembre-diciembre de NUEVA ESTÉTICA.
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