Esta experta en medicina estética deja claro que controlar el estrés es esencial para la salud en general y clave para la belleza de la piel. Por ello, para mantenerlo a raya, es necesario un enfoque integral basado en une estilo de vida saludable: dieta equilibrada, práctica de ejercicio, limitar el consumo de tabaco y alcohol, dormir de 8 a 10 horas, beber abundante agua, evitar la exposición solar sin protección y, por supuesto, cuidar la piel con tratamientos adecuados. En consulta, las terapias médico-estéticas más eficaces para borrar las huellas del estrés en la piel son los neuromoduladores, la radiofrecuencia, el láser antiedad y las exfoliaciones químicas.
La cosmética también ayuda, por lo que es aconsejable incorporar a la rutina diaria productos con activos antienvejecimiento como la vitamina C, los retinoides y el imprescindible protector solar, para mejorar el banco de colágeno y la elasticidad del tejido.
En este sentido, la Dra. Beltrán advierte: De poco sirve tratar la piel por fuera si por dentro no nos sentimos bien. Muchos pacientes acuden a mi clínica con niveles altos de estrés, que derivan en la adopción de hábitos poco saludables(mala alimentación, tabaco...), dificultad para dormir, ansiedad, irritabilidad y tristeza. Así, por mucho que intenten tener una piel radiante, el estado de ánimo afecta al resultado. De ahí la importancia de complementamos los tratamientos estéticos con terapias que ahuyenten el estrés y aporten bienestar y equilibrio interno.
Terapia de estimulación cerebral La Dra. Beatriz Beltrán nos presenta una avanzada terapia de bienestar interior que reduce el estrés y mejora el estado de ánimo. Su acción se basa en la emisión de impulsos magnéticos que activan las neuronas y favorecen la buena comunicación entre ellas. Este proceso hace que el cerebro reconecte zonas que habían perdido actividad, fortalezca conexiones debilitadas y libere neurotransmisores, sustancias que mejoran el sueño, el estado de ánimo y la concentración. Ello repercute positivamente en el estado de la piel y aumenta la eficiencia de los tratamientos médico-estéticos, convirtiendo los resultados en más duraderos y satisfactorios.