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NEUROCOSMÉTICA

Por Nueva Estética

La piel siente y es un órgano inteligente... Basándonos en esta premisa nace lo que se conoce como neurocosmética, una nueva generación de productos que son capaces de actuar sobre los neurotransmisores. ¿Cómo? incluyen en su formulación bioactivos que modulan la respuesta de la piel al estrés neurogénico. ANTONIA ÁLVARO. Ingeniera técnica industrial en química y C.E.O de SUBLIME OILS.

 



Expresiones como “tener los nervios a flor de piel” o “la cara es el espejo del alma” son mucho más que meras frases hechas, cuanto más profundizamos en el estudio de la piel, más sentido encontramos a estos dichos de la sabiduría popular que relacionan la piel con nuestra mente, emociones y estado de ánimo. Pues bien, bajo el paradigma de que la piel es capaz de sentir y tener emociones surge lo que se conoce como neurocosmética. El término neurocosmética es un concepto relativamente nuevo, pero sin duda queda mucho camino por recorrer e investigar en la búsqueda y desarrollo de productos en el campo de la cosmetología. Pero vayamos por partes, ¿qué es exactamente la neurocosmética y en qué se basa? Los neurocosméticos son productos bioactivos que en aplicación tópica tienen una incidencia a nivel neurológico, de forma que sus ingredientes funcionales tienen una actividad sobre los neurotransmisores o sobre el sistema nervioso cutáneo a través de diferentes mecanismos. En ocasiones se confunde el término neurocosmética con cosmética enfocada al bienestar e incluso al cambio de estado de ánimo, ya sea a través de los efectos de la aromaterapia, de la reducción del estrés asociada a rituales de autocuidado y a la sensación placentera de aplicarse productos con texturas sensoriales. Y aunque estos es una realidad no hay que confundir conceptos, pues la neurocosmética va un paso más allá. Cuando hablamos de neurocosmética hablamos de la cosmética de los neurotransmisores asociada a bioactivos que modulan la respuesta de la piel al estrés neurogénico, o al estrés inducido por factores exógenos, pero no tienen un impacto en la reducción del estrés psíquico.
 
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