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MEDICINA ESTÉTICA: CLAVES DE LA ARMONIZACIÓN FACIAL

Por Nueva Estética

Realzar la armonía natural del rostro, respetando la anatomía individual y huyendo de resultados artificiales o desproporcionados es, ni más ni menos, a lo que debe aspirar la medicina estética facial. Esta manera de hacer las cosas nos introduce de lleno en el concepto full-face balancing (equilibrio facial completo), que lejos de focalizarse en un único rasgo o de fiar los resultados a tratamientos aislados, sumando retoque tras retoque, parte de un abordaje que tiene en cuenta el rostro en todo su conjunto.

 

 



Esta visión integral es la base del trabajo de la Dra. Beatriz Beltrán, que lleva más de 11 años aplicando su propia técnica de armonización facial, Beauty Balance, un método que demuestra que cuando el rostro está en equilibrio, la belleza surge de forma natural. 
Esta experta señala que en medicina estética facial el objetivo nunca debe ser transformar, sino equilibrar y acompañar el envejecimiento de forma coherente. Asimismo, explica que el punto de partida debe ser siempre un análisis global de las facciones. Un médico debe reconocer la singularidad de cada rostro y abordarlo como un todo. De acuerdo con este enfoque, la belleza no se alcanza simplemente añadiendo volumen, sino creando equilibrio, a través de la proporción, la estructura y los contornos faciales.
Este planteamiento implica alejarse de tratamientos decididos en base a modas o zonas “estrella” y centrarse en cómo interactúan entre sí las distintas áreas del rostro. Un buen profesional escucha, orienta y establece expectativas realistas desde la primera consulta.
 
 
5 zonas clave para el equilibrio del rostro 
La Dra. Beatriz Beltrán identifica cinco áreas que tratadas de forma integrada permiten respetar y potenciar el equilibrio facial:
 
1. SIENES La pérdida de volumen en las sienes aparece de forma temprana y aporta un aspecto más anguloso o cansado. Una intervención suave en esta zona ayuda a relajar visualmente el tercio superior del rostro.
2. PÓMULOS Aportan soporte estructural al rostro. Restaurar su volumen de manera adecuada previene la flacidez y suaviza las transiciones entre distintas regiones faciales. 
3. LÍNEA MANDIBULAR La mandíbula define el óvalo facial y la estructura del tercio inferior. Su corrección mejora la proporción del rostro y la relación con el cuello, sin endurecer los rasgos.
4. MENTÓN Punto clave del perfil y de la simetría facial. Además, constituye la base del triángulo de la belleza, por lo que la correcta proyección del mentón puede equilibrar todo el rostro.
5. LABIOS Los labios deben armonizar con el resto del rostro y mantener una relación natural con pómulos y mentón, por lo que no se trata de aportar volumen, sino proporción.
 
 
Naturalidad, criterio y seguridad La armonización facial parte de la premisa de que el mejor resultado es el que no se detecta. Por eso es importante la formación y el criterio clínico y por eso la medicina estética deben realizarla siempre médicos con conocimiento profundo del rostro y con un enfoque conservador y personalizado.
Cuando el equilibrio es correcto, los beneficios van más allá de lo puramente estético y se  gana autoestima y seguridad, sin dejar de reconocerse. Por eso, es básico informar bien al paciente desde el principio. Explicar qué se puede conseguir y qué no, y decidir el tratamiento de forma conjunta, es clave para lograr resultados naturales y responsables, concluye la directora de Clínica Dra. Beatriz Beltrán.