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MEDICINA ESTÉTICA AL RESCATE
Por Nueva Estética
A lo largo del verano, la exposición prolongada al sol, combinada con una protección solar insuficiente, desencadena un proceso acumulativo de envejecimiento cutáneo, que todos conocemos como fotoenvejecimiento, y que se manifiesta a través de la aparición de manchas, fotoarrugas, deshidratación y alteración de la textura cutánea.
Con la llegada del otoño, la vuelta a la rutina y el fin de los días soleados se crea el escenario perfecto para que la medicina estética despliegue todo su potencial y borre, con seguridad y eficacia, los estragos del sol en la piel.
La Dra. Eva Hernández Calderón, especialista en medicina estética y directora de Clínica Sumak, en Torrejón de la Calzada (Madrid), explica que estas alteraciones tienen su origen en los efectos biológicos que la radiación ultravioleta (UVA) provoca en el tejido cutáneo, aunque en la aparición de cada una: manchas, elastosis, fotoarrugas, deshidratación, tono apagado y daño vascular, subyace un detonante concreto.
La corrección del daño solar requiere una intervención combinada y personalizada, de acuerdo al tipo de lesión, el fototipo cutáneo y la edad biológica del paciente. Esta experta señala que el objetivo de estos protocolos debe ser restaurar, renovar y proteger, para seguidamente hacer un repaso actualizado de los tratamientos médicos a los que recurrir para resetear la piel. En concreto nos habla de peelings químicos, superficiales y medios, de luz pulsada intensa, de láser fraccionado no ablativo, de láser Q-Switched y de terapias de hidratación y bioestimulación, como mesoterapia y microinyecciones de ácido hialurónico, AH + acido succínico, polinucleótidos y PRP.
Lee el reportaje Medicina al Rescate en la edición de septiembre de la revista NUEVA ESTÉTICA.
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