SUSCRÍBETE

7 números
impresos y
2 magazines
online

%title

MANTENER EL PESO EN VERANO... Y NO MORIR EN EL INTENTO

Por Nueva Estética
Durante las vacaciones es normal que la rutina se altere y que cambien los hábitos. El descanso, los viajes y la desconexión hacen que comamos más de la cuenta y que septiembre nos salude con algún kilo de más. De hecho, la media de peso ganado durante el descanso estival oscila entre uno y tres kilos. Marta Vallejo, nutricionista y dietista de Clínica Opción Médica, nos explica qué hay que hacer y cuál es la actitud para que esto no suceda.
 


OBJETIVO PRINCIPAL: MANTENERSE
Hay que ser realista y marcarse objetivos sensatos y acordes con la situación de cada uno. Las vacaciones no son para hacer régimen, pero eso no significa que no se deban tomar medidas para mantenerse, sobre todo si a lo largo del año hemos hemos llevado un estilo de vida saludable y una alimentación equilibrada. Se pueden hacer excepciones, claro que sí, pero no vayamos a tirarlo todo por la borda. Mantener el peso estos días pasa por compensar y no abandonar las buenas costumbres: por ejemplo, podemos tomar algún que otro helado, pero no a diario.
 
MODERACIÓN: LA CLAVE DEL ÉXITO 
Hay que evitar el todo o nada; las vacaciones no equivalen a excesos, pero tampoco a privarse de todo. Partamos de la siguiente premisa: no existen alimentos prohibidos, pero ningún exceso es bueno. Disfrutar no es pasarse de la raya.
Tener una actitud moderada pasa por tomar la comida en platos pequeños, servirse menos cantidad que el resto, sobre todo de alimentos calóricos, y dejar de comer cuando estemos saciados.
Otro truco muy útil: en aperitivos y pica-pica poner de una vez todo lo que vamos a comer en el plato, para visualizar la ración, no excedernos y, además, evitar la sensación de descontrol. 
Cuando ya estemos en la mesa, comer despacio y masticar bien, para controlar  la ansiedad y probarlo todo pero sin repetir. Por lo que respecta a la bebida, controlar las cantidades de alcohol. La base de la hidratación en verano debe ser el agua; vino y cerveza son caprichos.
Y no nos olvidemos de las frutas y verduras. Hay que tomarlas diariamente, por lo menos una porción, porque ayudan a no absorber toda la grasa del resto de alimentos. Y además frutas y verduras son deliciosas, ¿quién dice que las comidas más sabrosas son las más calóricas?.
 
CUESTIÓN DE AUTOCONTROL
Verano es sinónimo de ocio, diversión, salidas, viajes... pero todo ello no tiene porqué estar reñido con el orden y la disciplina. Dominando el autocontrol todo será más fácil. Si hemos perdido peso recientemente, hay que pensar en lo que ya hemos conseguido y anticipar lo satisfactorio que será no ganar peso en vacaciones. Disfrutar y tener claro que permitirse ciertos extras no significa recaer en comportamientos alimentarios negativos, todo es cuestión de controlar la mente y tener claro cuándo y de qué manera nos permitiremos ese extra. 
Y si hay algo que ayuda a mantener la línea, despejar la mente y mejorar el estado de ánimo es el ejercicio. Aprovechemos las vacaciones para hacer actividades como nadar, caminar por la playa, hacer excursiones, senderismo... 
 
ALGUNOS TRUCOS MÁS 
La nutricionista y dietista Marta Vallejo nos da algunos tips más para que conservar la línea sea fácil: 
Bebidas Hay que priorizar la ingesta de agua, infusiones y tés fríos.  En verano también podemos recurrir al café con hielo a media mañana o media tarde.
Aperitivos Escoger opciones saludables como marisco natural o en conserva,  jamón serrano, encurtidos… 
Primer plato  El primer plato debería componerse de verduras, y en verano nada mejor que empezar con una ensalada, sabrosa y saciante. Eso sí, hay que vigilar los ingredientes y als salsas, porque no todo vale.
Plato principal El secreto es que la cantidad no sea excesiva.
Postres La mejor opción es la fruta fresca, zumos naturales, yogures, té, café, o mejor aún, infusiones digestivas, como manzanilla, menta-poleo o té verde.
Snacks y tentempiés Hazlos tú misma, y llévalos encima, para picar entre horas. Algunas ideas: frutas, vegetales troceados, humus, frutos secos sin sal y bocadillos de queso fresco, jamón york o pavo con pan de cereales integrales, que tiene más fibra y sacia más.