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LOOK NATURAL CON UN TOQUE DE GLAMOUR BY JORDI JUSTRIBÓ
Por Nueva Estética
El maquillador Jordi Justribó nos sugiere un MAKE UP muy natural pero sin perder ese estilo de glamour. Las nuevas tendencias apuestan por los looks cada vez más sutiles, versátiles y favorecedores, donde se mezcla la frescura de las pieles que respiran, con un toque de brillo que aporta al maquillaje esa esencia festiva. Esta navidad triunfa la elegancia de los looks monográficos.
PIEL LIGERA Y FRESCA CON UN GLOW CONTROLADO
La tez se viste con una base muy sutil de lo más natural. Se abandona un poco el maquillaje pesado; la tendencia apunta a fórmulas ligeras o medias, tipo skin tint o bases fluidas, que igualan el tono sin dejar efecto máscara. Se prioriza que se vea la textura natural de la piel, con poros visibles, sin sobrecorrección. Es lo que se conoce como real skin, pieles reales pero cuidadas. La tendencia del momento: un punto de luz, pero sin llegar a ser extremo. El efecto glowy sigue estando de moda, pero se busca un acabado más suave, dando como resultado pieles con un efecto húmedo saludable, muy hidratadas, con toques muy sutiles de luz, sobre todo en pómulos, arco de la ceja y puente de la nariz. Las fórmulas que imitan la piel real son las favoritas. Lo ideal es trabajar con texturas cremosas, pero de acabado duradero. Se hace un uso mínimo del polvo, colocándolo sólo en las zonas que lo necesiten, si realmente se requiere, como por ejemplo en la zona-T. El resto se deja más natural. También se usan primers o sprays para fijar y suavizar sin llegar a un acabado opaco.
MIRADA CON UN PUNTO DE GLITTER, LISTA PARA BRILLAR
La mirada será el centro de atención. Regresan los ahumados pero con un acabado mas volátil y transparente, las sombras se integran y se funden con el párpado, dejando un halo de misterio y una mirada profunda, pero huyendo del clásico negro excesivamente rasgado. Triunfa el micro-glitter / partículas finas que aportan un brillo muy fino, casi como polvo shimmering o efecto húmedo (“wet look”) en el párpado móvil o centrado, en lugar de glitter grueso o caído. Es una manera de incorporar el brillo sin cargar. Las sombras de ojos se presentan en tonos helados, como los plateados y el azul hielo, colores fríos brillantes que recuerdan al hielo, usados muy sutilmente o en puntos específicos, en el centro del párpado o las esquinas internas, para iluminar. El metal toma protagonismo en la mirada, pero siempre optando por metalizados ligeros. Los dorados suaves, bronces luminosos o champán metálico equilibran el maquillaje festivo sin hacerlo pesado. Se usa el glitter como acento, no como base. Por ejemplo, puede aplicarse sobre la sombra de ojos o solo en centro de párpado / lagrimal u optar por un delineado metálico con un toque brillante. Así se enfatiza sin saturar.
TRIUNFA EL MONOCROMISMO, ARMONÍA DE TONOS EN MEJILLAS, OJOS Y LABIOS
En mejillas y labios se combinan los mismos tonos: rosa suave, melocotón, rosa tierra, coral ligero… se llevan los maquillajes donde el rubor y el labial se acercan mucho, creando un look armonioso, coherente y muy favorecedor. Esto facilita que el look no compita por zonas, sino que fluya. Los labios se visten de nude o ligeramente tintados. En lugar de rojos intensos (aunque siguen presentes) se imponen los satinados o un gloss sutil. En cuanto a los tonos, se llevan el nude rosado, el beige y el terracota claro. Sobre todo, si los ojos van con brillo, para mantener el balance. Asimismo, el rubor se utiliza también como sombra (y viceversa). Lo ideal es aplicar el colorete un poco más alto, hacia las sienes o usar el mismo tono de blush como sombra difuminada, y/o utilizar un labial en esa gama. Esa continuidad aporta unidad visual y elegancia al look.












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