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INFLAMMAGING & MENOPAUSIA: NUEVOS PARADIGMAS DEL ENVEJECIMIENTO
Por Nueva Estética
El estado sostenido de inflamación crónica de bajo grado, al que tiende progresivamente el organismo en la edad adulta, constituye un motor determinante en el envejecimiento de la piel. A grandes rasgos, el inflammaging altera los procesos de regeneración celular y perpetúa la degradación del colágeno. En el caso de las mujeres, a este proceso se suma la llegada de la menopausia, otro punto de inflexión clave, ya que la caída en picado de los estrógenos altera la estructura y las funciones del tejido, acelerando la aparición de flacidez, deshidratación, arrugas, manchas...
Todo ello deja claro que los programas de rejuvenecimiento facial deben integrar ambos procesos, para optimizar y prolongar los buenos resultados. En la edición de junio-julio de NUEVA ESTÉTICA la dermatóloga Dra. Anna Sánchez Puigdollers analiza este tema
en profundidad.
Para empezar, nos habla del inflammaging y del importante papel que juega en el deterioro que va sufriendo el tejido cutáneo a medida que se cumplen años. Este proceso
favorece la degradación del colágeno ―a través de metaloproteinasas―, disminuye la capacidad reparadora de la piel y altera la homeostasis tisular.
Clínicamente, se traduce en una piel más frágil, reactiva, menos elástica y con la capacidad de regeneración comprometida. Estas disfunciones favorecen la presencia de arrugas, flacidez, tono apagado y alteraciones de la pigmentación.
A su vez, la inflamación crónica aumenta la sensibilidad cutánea, lo que propicia la aparición o empeoramiento de ciertas alteraciones como rosácea, acné adulto o determinadas formas de dermatitis.
Por si esto fuera poco, existe otra alteración clave derivada de este estado inflamatorio: la degradación de la barrera cutánea. La disrupción de los lípidos epidérmicos y el aumento de la pérdida transepidérmica de agua (TEWL) facilitan la penetración de agentes externos, perpetuando así el círculo vicioso inflamación-daño-inflamación.
La dermatología y la medicina estética bien entendidas deben incluir esta variable en sus protocolos antiedad. A partir de esta evidencia, la Dra. Sánchez Puigdollers explica que modular la inflamación para rejuvenecer la piel exige un abordaje que integre
cosmética, nutricosmética, procedimientos médico-estéticos y muy especialmente la adopción de hábitos de vida saludables, a través de la dieta, el ejercicio, el buen descanso nocturno y el manejo del estrés.
Seguidamente, esta especialista se detiene en analizar el impacto que los cambios hormonales que la menopausia acarrea en la piel. Esta etapa es un auténtico punto de inflexión, un cambio biológico complejo, marcado por la disminución progresiva de los estrógenos, hormonas que entre otras funciones, resultan clave en el mantenimiento de la estructura, función y capacidad regenerativa del tejido cutáneo. Se estima que los primeros cinco años tras entrar en menopausia puede producirse una pérdida de hasta el 30% del colágeno dérmico. Este descenso no es sólo cuantitativo, sino también cualitativo: se altera la organización de las fibras elásticas, disminuye la actividad de los fibroblastos y el proceso de reparación tisular se ralentiza.
A ello hay que sumar que la menopausia se asocia a un estado proinflamatorio que también favorece el envejecimiento cutáneo. El aumento de citoquinas inflamatorias y el estrés oxidativo generan un entorno biológico que acelera la degradación de la matriz dérmica.
Seguidamente, la doctora analiza de manera detallada el impacto de la menopausia en la piel, que se resume en cambios estructurales, deshidratación y alteración de la función barrera, cambios vasculares y pigmentarios, aumento de la flacidez, redistribución de los volúmenes faciales y fragilidad capilar.
Para acabar señala la necesidad de tratar el tejido y su contexto biológico, a través de un abordaje integral del rostro, que incluye tratamiento tópico, suplementación y abordaje sistémico y procedimientos médico-estéticos .
Encontrarás el reportaje Inflammaging & Menopausia: Nuevos Paradigmas del Envejecimiento
en la edición de junio-julio de NUEVA ESTÉTICA.
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