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ESTÉTICA ONCOLÓGICA: CUIDAR LA PIEL CUANDO MÁS LO NECESITA

Por Nueva Estética

El 19 de octubre es el Día Internacional del Cáncer de Mama, y como cada año en NUEVA ESTÉTICA nos involucramos en la lucha contra esta enfermedad. Por eso, dedicamos una parte importante de la edición de este mes a la divulgación de los avances más recientes en el tratamiento de esta enfermedad, y a la estética oncológica, disciplina que engloba todos cuidados que hay que prestar a la piel durante los tratamientos de quimioterapia y radioterapia. Para complementar esta información, hemos pedido a ESTHER NAVARRO, profesora de estética y experta en este campo, que nos explique cuáles son las principales alteraciones que sufre la piel durante estos procesos y cómo debe ser la rutina de cuidado diario.

 

 



 
Los tratamientos oncológicos acostumbran a ser procesos duros, que asocian efectos secundarios, muchos de los cuales afectan a la piel y al cabello, además de provocar un impacto emocional importante para el paciente. La alimentación, el ejercicio y el cuidado de la imagen ayudan a mantener el ánimo y la autoestima de quienes están pasando por este trance, porque si nos vemos bien, nos sentimos mejor.
 
CUIDADO DE LA PIEL DURANTE LA QUIMIOTERAPIA
Los cambios que sufre la piel durante el tratamiento oncológico, provocados sobre todo por la quimioterapia, son transitorios, pero vale la pena prestarles atención, porque resultan molestos y afectan a la imagen. Estos efectos secundarios acostumbran a ser sequedad, picor, irritación, aparición de manchas, erupciones cutáneas... Esther Navarro señala que para paliarlos y aliviarlos es necesario readaptar la rutina diaria de cuidado cosmético, siempre bajo la supervisión del equipo médico correspondiente. 
 
LIMPIEZA SUAVE Y PROFUNDA La higiene de la piel es fundamental para mantenerla sana y equilibrada. Durante los procesos oncológicos es recomendable desmaquillar y limpiar el rostro, por la mañana y por la noche, empleando productos para cutis delicados, como pueden ser limpiadores y tónicos libres de alcohol y formulados con extractos botánicos de manzanilla, flor de saúco, té verde... que mantienen en equilibrio el pH natural y asocian un efecto calmante y descongestivo. 
Para la limpieza corporal, se recomienda que tanto las duchas como los baños no sean muy prolongados y se realicen con agua templada y jabones de pH neutro, similar al cutáneo, que es de 5-5,5. Dado que durante el tratamiento, la piel está más frágil hay que evitar rascarse o frotarla con cierta intensidad, por lo que el secado debe realizarse con toques suaves. De este modo también se previene la deshidratación. 
 
MÁS HIDRATACIÓN QUE NUNCAEl rostro  debe mantenerse humectado y prestar especial atención a las áreas más propensas a la sequedad, como contorno de ojos, aletas de la nariz y comisuras labiales. Durante el día, es recomendable usar cosméticos que incluyan activos que restablezcan los niveles correctos de hidratación, como ácido hialurónico de alto peso molecular, avena, cebada, aloe vera… y, siempre, protección solar. 
Por la noche, el cuidado facial debe incluir productos con ingredientes nutritivos y regenerantes, como son los derivados de la vitamina C, además de agente emolientes, como por ejemplo, las ceramidas vegetales, que restauran el manto lipídico. 
La quimioterapia también suele resecar los labios, por lo que es recomendable tratarlos con fórmulas hidratantes, que incluyan aceite de rosa mosqueta, manteca de karité y aceite de zanahoria (rico en vitaminas A+B+C+D+E y en minerales), para aliviar esa sensación de sequedad y evitar la descamación. Beber abundante líquido también ayuda, más si tenemos en cuenta que la sequedad suele afectar no sólo a los labios sino a todas las mucosas bucales.
Mientras dura la terapia oncológica también es aconsejable hidratar la piel del cuerpo dos veces al día, con sérums, cremas o lociones, que contengan, por ejemplo, mantecas de karité y mango. También es muy recomendable recurrir a activos, como los aceites de rosa mosqueta y avellana, aloe vera, urea, vitaminas E+F y ácidos grasos poliinsaturados (PUFA’S), por su capacidad para restaurar el nivel de hidratación, calmar, regener y proteger.
 
IMPULSAR LA REGENERACIÓN CUTÁNEA L
a quimioterapia debilita mucho el sistema inmunitario de la piel y dificulta enormemente el proceso de renovación epidérmica, lo que hace que esté más expuesta a la acción nociva de la polución, microorganismos y otros agentes exógenos, elevando el riesgo de infecciones. Para evitar esta situación es preciso normalizar los mecanismos de renovación y tratar de reequilibrar el tejido cutáneo, siempre con cuidados adaptados a su situación y teniendo en cuenta el estadio de la enfermedad. Para mantenerlo protegido, se desaconsejan ingredientes susceptibles de provocar reacciones, como excipientes (perfumes, colorantes y conservantes). 
n este sentido también es recomendable evitar ciertos tratamientos en cabina, que durante este proceso pueden resultar agresivos, como determinadas limpiezas de cutis y exfoliaciones faciales y corporales. Por lo que respeta a la depilación, mejor realizarla con maquinilla eléctrica, porque disminuye el riesgo de irritación, y olvidarnos de productos químicos, como las cremas depilatorias. De hecho, lo más indicado es consultar antes con el médico antes de iniciar cualquier tratamiento en el centro de estética, por si existiera alguna contraindicación. 
 
LA PROTECCIÓN SOLAR NO ES NEGOCIABLE Los efectos secundarios propios de la medicación, unidos a la hipersensibilidad de la piel hacen que ésta desarrolle una mayor fotosensibilidad solar, lo que aumenta y mucho, el riesgo de aparición de manchas pigmentarias. Por este motivo, se desaconseja tomar el sol durante el tratamiento y los tres meses posteriores a su finalización. Asimismo, se debe evitar la exposición directa en las horas de mayor intensidad solar (de 12:00 a 16:00 h.), usar un factor de protección alto (50+) y cubrir las zonas más expuestas y delicadas. 
 
CUIDADO DE CEJAS Y PESTAÑAS  Igual que ocurre con el cabello, la quimio suele provocar la caída de cejas y pestañas. Si esto ocurre, se pueden marcar y definir con un eyeliner o lápiz no muy duro. Otra opción es el empleo de productos que impulsan el crecimiento de cejas y pestañas, que estén formulados con prostaglandinas tópicas, que ofrecen buena tolerancia. Otra posibilidad es recurrir a la micropigmentación antes de iniciar la quimioterapia. Durante el proceso, no es aconsejable el uso de pestañas postizas, porque los pegamentos pueden irritar la piel o provocar alergias.  
 
 
PIEL Y RADIOTERAPIA
En el caso de recibir radioterapia las alteraciones en la piel se circunscriben en la zona radiada, donde suele aparece sequedad, irritación, pigmentación oscura y lesiones similares a las quemaduras solares e incluso episodios de dermitis y epitelitis. La piel en estos casos se tratará de acuerdo a las pautas del médico, que suele recomendar fórmulas que la hidraten, la nutran en profundidad y la calmen. Durante la radio ayuda mucho evitar cualquier tipo de roce en la zona, provocado por joyas, ropa, elásticos... Estos efectos secundarios desaparecen en un par de meses después del tratamiento.