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ESTÉTICA + MEDICINA ESTÉTICA: CÓMPLICES NECESARIOS

Por Nueva Estética

Una piel sana y equilibrada responde mucho mejor a cualquier protocolo médico-estético. Por este motivo, los cuidados de estética avanzada, que incluyen tratamientos en cabina, pauta cosmética domiciliaria y suplementación oral, juegan un papel clave, antes y después. La fusión de ambas disciplinas permite actuar sobre la belleza y juventud de la piel desde un enfoque integral y global, que aumenta la eficacia y duración de los procedimientos.  

 

 



 
En la edición de junio-julio de la revista NUEVA ESTÉTICA, Mercedes Herranz, directora del centro Mercedes Herranz Medicina & Estética Avanzada, sienta las bases de este tema al que no se le presta toda la atención que merece: la dependencia entre estética y medicina estética y en cómo la fusión de ambas disciplinas es clave para potenciar y prolongar en el tiempo los resultados de los procedimientos.
 
En el reportaje, Mercedes explica que mientras la medicina estética trabaja estructuras anatómicas específicas: músculo, volumen, tejido dérmico y grasa localizada, la estética avanzada incide en la calidad cutánea: oxigenación, función barrera, estimulación celular y mantenimiento del tejido. Queda claro, pues, que lejos de competir ambas disciplinas se complementan. Tanto es así que cuando se integran en un mismo protocolo se obtienen mejores resultados y los tiempos de recuperación se reducen. 
 
Por otra parte, señala que a lo largo de los últimos años estética y medicina estética han evolucionado en la misma dirección, hasta converger en un objetivo común: ofrecer resultados naturales, progresivos y respetuosos con la anatomía y salud del paciente. Actualmente, el verdadero éxito de un tratamiento no reside únicamente en corregir los signos visibles del envejecimiento, sino en abordar el cuidado de la piel desde una visión global, preventiva y multidisciplinar. 
Esta evidencia entronca con la filosofía well-aging que apuesta por acompañar a la persona en las diferentes etapas de su vida, para que envejezca de forma saludable, natural y coherente. El objetivo es respetar la esencia de cada rostro, sin transformarlo y sin alterar la expresividad y naturalidad de los rasgos. De ahí la absoluta prevalencia de la medicina estética regenerativa, que busca mejorar la calidad de la piel, a través de terapias que activan los mecanismos internos que la mantienen joven, y la cooperación necesaria de la estética avanzada, que se convierte en un pilar básico del tratamiento global. La verdadera belleza y juventud ya no consisten únicamente en corregir, sino en cuidar, regenerar y mantener la salud de la piel a largo plazo. La estética toma la palabra dentro de esta planificación global a través de diferentes intervenciones:
 
Diagnóstico 360º No existen protocolos universales, porque cada piel es única. Por eso el punto de partida, previo a cualquier protocolo, debe ser un análisis exhaustivo que determine el estado y necesidades de cada piel. Un diagnóstico avanzado informa sobre la calidad de la dermis, nivel de hidratación, estado de la barrera cutánea, presencia de sensibilidad, inflamación, alteraciones vasculares, pigmentarias, grado de envejecimiento, de fotoenvejecimiento, capacidad regenerativa...
 
Preparar, regenerar y mantener: las claves del protocolo combinado Una piel sana y equilibrada responde mucho mejor a cualquier procedimiento médico-estético. Por eso, antes de la cita en consulta se deben programar tratamientos de estética que la liberen de suciedad e impurezas, mejoren su oxigenación, controlen cuadros de inflamación, restablezcan la función barrera y favorezcan la regeneración celular. Estos objetivos se consiguen a través de higienes faciales, peelings enzimáticos y al uso de tecnologías como microdermoabrasión, mesoterapia virtual o radiofrecuencia.
Tras los tratamientos médico-estéticos, técnicas como el masaje kobido mejoran la oxigenación, la circulación y aumentan la luminosidad y la revitalización cutánea. Ciertos protocolos pueden provocar edema o inflamación en cuyo caso se recurrirá al drenaje linfático. 
Pasado un tiempo prudencial, que puede variar de 15 días a dos meses puede recurrirse a la tecnología láser para complementar los resultados a través de una mejora de la textura, uniformidad y luminosidad de la piel. 
Otra fototecnología que es habitual emplear tanto antes como después de los tratamientos médicos, debido a su versatilidad, es la luz LED, ya que en función de la longitud de onda de emisión calma, regenera, estimula, impulsa los mecanismos de juventud de la piel... 
La combinación estratégica de estos tratamientos permite potenciar los resultados y ofrecer un abordaje más integral y personalizado.
 
El valor de la cosmética Una parte importante del éxito de los tratamiento estéticos y medico-estéticos depende del mantenimiento en casa. Una pauta de cuidados cosméticos, adaptada al momento biológico de la piel, favorecerá la regeneración del tejido, lo mantendrá equilibrado, hidratado y protegido y potenciará los resultados obtenidos en cabina y en consulta. Activos como el ácido hialurónico, antioxidantes, péptidos biomiméticos (argireline), factores de crecimiento, retinoides, niacinamida... permiten acompañar el proceso de recuperación y preservar la calidad de la piel a largo plazo. En todos los casos, es fundamental la protección solar diaria, como estrategia antienvejecimiento.
 
Suplementación oral Estética y medicina estética evolucionan hacia un concepto cada vez más integrativo, que implica tratar el tejido cutáneo desde el exterior y desde el interior. De ahí la importancia de la suplementación oral, como apoyo a los procesos de regeneración, reparación tisular, control inflamatorio y mantenimiento de la calidad cutánea. Determinados activos administrados por vía oral potencian la respuesta biológica de la piel y optimizan los resultados de los tratamientos.
 
Sentadas estas bases, Mercedes Herranz explica de manera detallada cuáles son los protocolos de estética en cabina, la rutina cosmética domiciliaria y los suplementos orales que suelen prescribirse antes y después de las terapias de medicina estética facial más demandadas: neuromoduladores, fillers de ácido hialurónico, polinucleótidos, inductores de colágeno, mesoterapia, peelings y microneedling de grado médico. 
 
 
Encontrarás el reportaje Estética + Medicina Estética: Cómplices Necesarios en la edición de junio-julio
de NUEVA  ESTÉTICA.
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