Qué puede hacer un suplemento por la piel
Un buen complemento alimenticio aporta nutrientes que contribuyen al mantenimiento de la piel en condiciones normales: le ofrece la materia prima que necesita para funcionar bien desde dentro. Se trata de apoyo nutricional, no un medicamento, y ahí está
precisamente su valor: trabaja sobre la base, de forma sostenida, acompañando
la rutina de cuidado, así nos lo cuenta Dr. Narc Ronert, cirujano estético, experto en envejecimiento y CEO de Hush & Hush.
La diferencia entre elegir con criterio o seguir el marketing está en saber qué puede aportar, de verdad, un complemento: los nutrientes correctos, en las formas y dosis adecuadas, con respaldo regulatorio. Eso es exactamente lo que recorremos a continuación. ¿Cómo se evalúa lo que una etiqueta puede prometer? En la Unión Europea, las declaraciones de propiedades saludables que puede hacer un complemento están reguladas por el Reglamento (UE) 432/2012. La regla es estricta: una afirmación solo puede aparecer en la etiqueta si la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) la ha autorizado. No basta con que existan estudios; tiene que estar en la lista.
Pues bien, teniendo esto muy presente, a la hora de tratar las imperfecciones cutáneas, existen una serie de ingredientes que han demostrado realmente su valía y son los siguientes:
Zinc, el mineral más interesante para la piel con tendencia a imperfecciones El zinc es uno de los nutrientes más relevantes para la piel. Cuenta con varias declaraciones de salud autorizadas que explican muy bien por qué contribuye al mantenimiento de la piel en condiciones normales, a la protección de las células frente al daño oxidativo y a una síntesis proteica normal, el proceso por el que el cuerpo fabrica las proteínas que construyen y reparan los tejidos. Es también el mineral con mayor interés científico en el contexto de la piel propensa a imperfecciones. Eso sí, no actúa como un fármaco. Su papel es el del mantenimiento, no el del tratamiento. ¿Y por qué se habla tanto de la forma del zinc? Porque no todas se absorben igual. Las formas queladas, como el picolinato, el bisglicinato o el gluconato, tienen una buena absorción oral, mientras que el óxido de zinc se absorbe peor. En este sentido, el zinc picolinato constituye una de las formas con mejor biodisponibilidad. Un apunte de seguridad: el límite superior de ingesta (UL) de zinc para adultos establecido por la EFSA es de 25 mg al día, y un exceso crónico puede interferir con la absorción de cobre. De manera que más no es mejor.
Vitamina A (betacaroteno), uno de los nutrientes clásicos de la salud cutánea La vitamina A contribuye al mantenimiento de la piel en condiciones normales. En los complementos suele incorporarse como betacaroteno, un precursor que el cuerpo convierte en vitamina A, según sus necesidades, lo que lo hace especialmente seguro. Su papel en un suplemento es de mantenimiento: sostener la piel en condiciones normales, desde dentro y con constancia. Eso sí, su dosis tiene techo. El límite superior de ingesta de vitamina A para adultos es de 3.000 µg ER al día. Es un nutriente que requiere vigilar en el caso de embarazo.
Vitamina B5 (ácido pantoténico), un plus de bienestar general La vitamina B5 aparece en muchas fórmulas para la piel, a menudo, en dosis muy altas. Aquí la honestidad vale la pena: las declaraciones autorizadas de la B5 son de bienestar general, no de piel. El ácido pantoténico contribuye a un metabolismo energético normal, a la reducción del cansancio y la fatiga, y al rendimiento intelectual normal; también participa en la síntesis de algunas hormonas y neurotransmisores. Es una buena elección para quien convive con los factores de estrés y cansancio, que a menudo, acompañan a la piel reactiva.
Selenio, protección antioxidante El selenio es un oligoelemento con un papel antioxidante reconocido. Contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo y al mantenimiento del cabello y las uñas en condiciones normales. En este sentido el L-selenometionina constituye una de las formas más biodisponibles. Su aporte en una fórmula para la piel es el de la protección antioxidante de las células, una base sólida para cualquier nutrición cutánea desde dentro. Como todos los minerales, tiene márgenes de ingesta que conviene respetar.
NAD+, energía para la piel
El NAD+ (nicotinamida adenina dinucleótido) se está convirtiendo en el ingrediente imprescindible de cada vez más suplementos alimenticios y en todo un referente del universo beauty. Esta coenzima, presente de forma natural en nuestro organismo, participa en la producción de energía y en los procesos de reparación del ADN, dos mecanismos esenciales para que la piel se mantenga joven. Con el paso del tiempo, los niveles de NAD+ disminuyen, por lo que a partir de los 30 años es recomendable tomar nutricosmética que incluya este activo. Este gesto ayuda a conservar la firmeza y elasticidad del tejido y, además, disminuye los efectos nocivos del estrés oxidativo, uno de los principales responsables del envejecimiento prematuro.
La suplementación, un aliado frente a la hinchazón abdominal
La hinchazón no siempre significa tener demasiado gas ni estar “inflamada”. Identificar qué la desencadena permite evitar restricciones innecesarias y elegir complementos alimenticios que acompañen la digestión de forma más precisa, constata la Dra. Marta Hermosín Peña, médico, farmacéutica y nutricionista.
Sentirse hinchada después de comer, al final del día o en determinadas fases del ciclo es muy frecuente. Sin embargo, hinchazón y distensión no son exactamente lo mismo: la primera describe una sensación de presión, plenitud o tirantez; la segunda implica un aumento visible del perímetro abdominal. Pueden aparecer juntas, pero también por separado.
No todo es “tener demasiado gas”
El gas intestinal procede principalmente del aire que tragamos y de la fermentación de carbohidratos que llegan al colon sin absorberse por completo. Aun así, la intensidad de la molestia no depende únicamente de cuánto gas se produce. El estreñimiento, un tránsito más lento, la sensibilidad visceral o la forma en la que el diafragma y la pared abdominal responden después de las comidas también pueden intervenir. En las mujeres, además, las variaciones hormonales pueden modular el tránsito, la sensibilidad digestiva y la retención de líquidos, lo que explica que algunas identifiquen un patrón alrededor de la menstruación o durante etapas de cambio hormonal.
Comer deprisa, masticar poco, beber con pajita, abusar de bebidas con gas o realizar comidas muy abundantes puede aumentar la sensación de plenitud. También influyen algunos carbohidratos fermentables, aunque la tolerancia es individual. Por eso, antes de eliminar grupos enteros de alimentos, conviene observar el ritmo intestinal, la hidratación, el movimiento diario y la relación de los síntomas con determinados alimentos o momentos del ciclo.
Cuándo puede ayudar un complemento alimenticio
La suplementación puede ser un apoyo cuando la hinchazón es ocasional, no existen señales de alarma y la fórmula se elige de acuerdo con el posible desencadenante. No todos los complementos digestivos actúan de la misma manera ni sirven para cualquier tipo de malestar. Las enzimas digestivas son un buen ejemplo de este enfoque específico. Cada una interviene sobre un sustrato concreto: las amilasas ayudan a descomponer carbohidratos; las proteasas, proteínas; las lipasas, grasas; y la lactasa facilita la digestión de la lactosa en personas con dificultad para digerirla. Su utilidad, por tanto, no reside en “deshinchar” de forma indiscriminada, sino en acompañar la descomposición de determinados componentes de los alimentos y ayudar a que la digestión resulte más eficiente cuando existe una necesidad concreta.
Las fórmulas también pueden incorporar extractos botánicos. El diente de león y el cardo mariano se utilizan tradicionalmente en complementos orientados al bienestar digestivo y hepático, mientras que los extractos de naranja sanguina aportan compuestos vegetales como las antocianinas. El guaraná, por su contenido natural en cafeína, se incluye en algunas formulaciones vinculadas a la vitalidad. En estos ingredientes conviene valorar la calidad del extracto, la dosis, las precauciones y el conjunto de la fórmula, evitando atribuirles efectos universales.
Un ejemplo de formulación integral es Bloating SOS, de Glow by Hormone University. Este complemento soluble combina un complejo de amilasas, lactasa, lipasa y proteasas (dirigidas a la descomposición de carbohidratos, lactosa, grasas y proteínas), con Morosil™, extracto de naranja sanguina, diente de león, cardo mariano y guaraná. Esta combinación permite abordar la rutina desde dos perspectivas complementarias: apoyar los procesos digestivos mediante enzimas específicas e incorporar extractos vegetales dentro de una fórmula pensada para el bienestar abdominal. Al contener guaraná, es importante respetar las indicaciones del etiquetado y tener en cuenta la ingesta total de cafeína.
La clave no está en buscar una solución universal, sino en escoger una fórmula coherente con el origen probable de la molestia. Un buen complemento debe explicar qué contiene, sobre qué componentes de la dieta actúa y cuáles son sus límites. Eso sí, hay que tener en cuenta que si la hinchazón es nueva, persistente o progresiva, o aparece asociada a otros síntomas de alarma (dolor intenso, cambios mantenidos de ritmo intestinal, pérdida de peso...) se debe consultar con un profesional sanitario.
Protección solar también desde dentro
La piel tiene memoria. El impacto de cada exposición solar, no solo en la playa, sino también en una terraza, conduciendo o paseando por la ciudad, queda almacenado en las capas más profundas, mucho antes de que aparezcan signos visibles, como quemaduras o manchas. Este registro de sol que guarda la piel año tras año se conoce como daño actínico acumulativo, y los especialistas advierten de que aproximadamente el 90% de ese deterioro es completamente invisible hasta que, con los años, emerge en forma de hiperpigmentación, melasma, pérdida de elasticidad o envejecimiento prematuro. “Se estima que alrededor del 90% del daño solar se produce en las capas más profundas de la piel. Y este daño invisible y se manifiesta, posteriormente, en forma de melasma, pérdida de elasticidad, sensibilidad cutánea, envejecimiento prematuro o patologías de la piel”, explica Luisa Varela, directora de I+D+I de Vitae Health Innovation. Hay que decir que estas alteraciones de la pigmentación se han convertido en una de las principales consultas dermatológicas precisamente porque son muy difíciles de corregir. Los especialistas coinciden en que la clave del tratamiento está en la fotoprotección integral y la prevención.
El valor de la nutricosmética SPF
Durante años, el protector solar tópico ha sido el único protagonista en la conversación sobre fotoprotección hasta que la nutricosmética ha irrumpido con fuerza desde las consultas dermatológicas. La fotoprotección oral se basa en complementos nutricionales formulados para reforzar la resistencia natural de la piel frente a la radiación y el estrés oxidativo. Este tipo de suplementos permite contrarrestar el estrés oxidativo que dispara el proceso de envejecimiento celular desde dentro, de manera que la acción determinante de estos nutracéuticos es su función antioxidante. “La fotoprotección se ha convertido en el aliado esencial en cualquier rutina de skincare. Aplicar el protector solar cada mañana es el primer paso, pero proteger la piel desde el interior, especialmente en cutis con tendencia a manchas o sensibilidad, marca la diferencia entre prevenir el daño y tener que corregirlo”, explica Luisa Varela. Algunos de los activos que incorporan estos complementos alimenticios SPF son el aceite de espino amarillo, que hidrata, nutre y protege la piel y otros activos antioxidantes, como el pomelo y el romero, además de vitamina D. Eso sí, hay que tener muy presente que el uso de estos comprimidos SPF no sustituyen el uso obligatorio de las cremas solares tópicas; actúan como un multiplicador de la protección desde el interior.
Encontrarás toda la información sobre este artículo en la edición de septiembre de NUEVA ESTÉTICA.
Para leer la revista sólo has de suscribirte.