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DIETA PARA CUIDAR LA MENTE

Por Nueva Estética

Está científicamente demostrado, los cambios de humor, la falta de atención, los estados de ánimo y, en general, muchos aspectos relacionados con la química del cerebro dependen, en gran medida, del tipo de alimentación que llevamos. De manera que la dieta es determinante para alcanzar una buena salud mental y sentirnos mejor que bien, así lo explica la Dra. Georgia EDE, Especializada en psiquiatría nutricional y metabólica.

 



Basándose en disciplinas científicas como la bioquímica o la neurociencia, la Dra. Georgina Ede nos invita en su libro Cambia tu dieta, cuida tu mente (Editorial Urano) a sumergirnos en el fascinante mundo de la nutrición para entender su importante papel en la protección del cerebro. En realidad, tenemos más control sobre nuestros pensamientos, sentimientos y comportamiento del que imaginamos, pues mediante la dieta adecuada es posible transformar la química cerebral. De ahí que sea importante saber elegir bien los alimentos y estar atentos a algunos aspectos relacionados con nuestro estado emocional para poder adaptar el menú diario a nuestras necesidades específicas. Por ejemplo, un factor determinante es la insulina, estrechamente vinculada a la alimentación, y cuya enfermedad metabólica silenciosa roba al cerebro la energía que necesita para funcionar correctamente. Veamos, a continuación otros aspectos que hay que tener muy presentes a la hora de elaborar la lista de la compra. 
 
Respecto al tipo de alimentación, a rasgos generales hay que decir que el cerebro necesita proteínas de alta calidad que le proporcionen el complemento completo de aminoácidos esenciales, como el triptófano, que utiliza para construir serotonina, y la tirosina, a partir de la cual produce dopamina. También hay que saber que el cerebro genera su propio colesterol y, de ser necesario, sus propias grasas saturadas y monoinsaturadas, pero debe tener acceso a fuentes fiables de dos ácidos grasos poliinsaturados: DHA (un ácido graso omega 3) y ácido araquidónico (un ácido graso omega 6). Por otra parte, el cerebro requiere todos los micronutrientes esenciales. Entre ellos, la vitamina B1, la B6, el hierro, la colina y el cobre son los más importantes para producir neurotransmisores. Las vitaminas B9 y B12, por su parte, participan de este proceso de forma indirecta. Además, el cerebro requiere electrolitos (sales minerales) para conducir la electricidad; en especial, sodio, potasio y clorudo.
 
Garantizar la salud cerebral es fundamental para optimizar el funcionamiento de este órgano y todo comienza con una buena nutrición. Basta con que escasee un aminoácido esencial para que no contemos con los ingredientes necesarios para construir todas las moléculas vitales, como los neurotransmisores, los receptores o los canales de calcio. Por ejemplo, la ausencia de ciertas grasas en las proporciones adecuadas podría perjudicar a al buen funcionamiento del cerebro, las membranas podrían volverse demasiado débiles o rígidas y el sistema inmunológico cerebral podría operar de manera deficiente.
 
 
Encontrarás el artículo Dieta para cuidar la mente
en la edición enero-febrero de NUEVA ESTÉTICA.
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