DIEN CHAN
Una técnica con sello vietnamita
En los años 80, el profesor Bùi Quôc Châu trabajaba en Saigón con una idea que, en ese momento, parecía revolucionaria: ¿Y si, en lugar de utilizar agujas de acupuntura, se emplearan herramientas precisas para estimular (de forma yin o yang) las zonas reflejas del rostro con el fin de activar la capacidad natural del cuerpo para autorregularse? De ese planteamiento inicial nació lo que hoy se conoce como la técnica Dien Chan, cuyo nombre esconde su verdadero significado: “Dien” se traduce como rostro, mientras que “Chan” hace referencia al diagnóstico y al tratamiento a la vez. Una sola palabra para un concepto poderoso: observar el rostro es, en sí mismo, el primer paso del proceso. A diferencia de la reflexología podal, el Dien Chan proyecta un mapa completo del cuerpo sobre el rostro. Y no se limita a un único diagrama, sino que utiliza más de 28 esquemas de reflexión que se complementan entre sí. De ahí su nombre de “multirreflexología”, ya que permite trabajar en varias dimensiones, combinando estos esquemas con los puntos fijos del rostro.
El rostro no miente
Para comprender mejor el concepto del Dien Chan hay que entender el rostro como un jardín vivo. Lo que ocurre en sus capas más profundas; tensiones, desequilibrios, órganos que necesitan atención, acaba manifestándose en la superficie. Una arruga no es solo el paso del tiempo. Una mancha no es solo una acumulación de melanina. Una zona de tensión no es únicamente estrés acumulado. El Dien Chan enseña a interpretar estos mensajes y gracias a su mapa de puntos fijos llamados puntos·bqc (en homenaje al Pr Bùi Quôc Châu), el terapeuta puede identificar el origen del desequilibrio y actuar con precisión. Sin agujas, sin técnicas invasivas, sin dolor. Durante la sesión, el diálogo constante con la persona, la observación detallada de la piel y el uso de herramientas específicas (las denominadas herramientas multireflex) orientan cada gesto terapéutico. El resultado suele percibirse rápidamente: alivio, equilibrio y una sensación de bienestar profundo.
Herramientas multireflex, verdaderas joyas de salud
Una de las cosas que enamoran del Dien Chan y del Chan’beauté es la sencillez y, as u vez, la efectividad de sus instrumentos. Las herramientas multireflex son pequeños utensilios, rodillos, detectores, bolas de picos, diseñados para estimular las zonas reflejas del rostro con dos tipos de efectos complementarios. Por un lado están las herramientas yin, que presentan terminaciones metálicas de latón o acero inoxidable, cuyo objetivo es refrescar, hidratar, drenar y dispersar. Son perfectas para tratar síntomas de calor, tensión aguda o sequedad. Y por otro lado están las herramientas yang, elaboradas en cuerno natural con bolas de picos, que tonifican, calientan, movilizan y revitalizan. Ideales para afecciones frías, difusas o de profundidad. El cuerno natural, lejos de ser un detalle estético, tiene virtudes biológicas antisépticas y una frecuencia vibratoria en armonía con la microbiota cutánea. De manera que en la elaboración de estos utensilios nada está dejado al azar.
CHAN’BEAUTÉ
Una versión evolucionada de la técnica Dien Chan
Desarrollado en 2006 por el departamento de investigación de la Escuela Internacional de Multirreflexologia - DienChan, la metodología Chan’Beauté aplica los mismos principios del Dien Chan pero de una manera distinta. ¿Su finalidad? No solo tratar el rostro de forma superficial, sino llegar al origen de lo que se expresa en él. El Chan’beauté tiene como objetivo trabajar desde el interior para transformar el exterior. Las líneas finas, las arrugas, las manchas y las cicatrices se consideran mensajes del cuerpo, y las zonas reflejas correspondientes se estimulan para restablecer el equilibrio interno desde la raíz.
Para entender cómo funciona el Chan’beauté en la práctica, nada mejor que un ejemplo concreto. Imaginemos que nuestra clienta llega con unas marcadas “patas de gallo”. La mayoría de los tratamientos estéticos convencionales actuarían directamente sobre esa zona. Pues bien, el Chan’beauté va más lejos. El protocolo de acción sería el siguiente: Primero se llevaría a cabo lo que se conoce como Preludio Yang~yin, que responde un primer paso de bienvenida para preparar la piel antes del tratamiento. Para ello se trabaja sobre la zona afectada con el fin de activar la microcirculación, tonificar los músculos implicados y suavizar la arruga. Pero al mismo tiempo, el terapeuta debe ir más allá y saber interpretar por qué está ahí esa arruga. Para conocer su origen es imprescindible hacer a la clienta una serie de preguntas como, por ejemplo: si está viviendo una situación de estrés, si tiende a darle muchas vueltas a las cosas, si nota dolor articular en las manos o las muñecas... Estas preguntas sencillas, interpretadas a través de los esquemas de reflexión del Dien Chan, ofrecen una información muy valiosa. Si nos dice que vive con un nivel de estrés elevado y que le cuesta desconectar, ya tenemos una pista fundamental: el sistema nervioso está cronificando esa tensión muscular en la zona de las sienes, y mientras no lo abordemos, la arruga volverá a marcarse una y otra vez. Así que, una vez completado el protocolo local sobre las denominadas “patas de gallo”, el siguiente paso sería incorporar un tratamiento de relajación del sistema nervioso. Ello puede hacerse con una fórmula de puntos BQC específica, o bien con el peine yin, deslizándolo suavemente sobre los puntos reflejos del sistema nervioso central, localizados en el rostro a través del esquema del cuerpo yang y el cuerpo yin. El resultado es una lógica tan simple como poderosa: si el sistema nervioso se relaja, deja de activar el punto reflejo de la zona de las “patas de gallo”. Si ese punto no se activa, el músculo no se tensa. Y si el músculo no se tensa, el efecto del trabajo local sobre la arruga dura mucho más tiempo. Dicho de otra manera, no estamos solo tratando una arruga, estamos tratando a la persona que la tiene. Además, los resultados son visibles y duraderos.
Pero la sesión no termina cuando la clienta se levanta de la camilla, una parte muy valiosa del trabajo como profesional es enseñarle a usar alguna de las herramientas en casa, para que pueda mantener los beneficios obtenidos en cabina. Un pequeño gesto diario puede marcar una gran diferencia. Eso sí, el Chan’beauté no da margen a la improvisación, para practicarlo con seguridad y eficacia, es necesario haber aprendido antes los esquemas de reflexión del Dien Chan y dominar los efectos yin y yang de las herramientas.
Encontrarás toda la información sobre estas dos técnicas en la edición de junio-julio de NUEVA ESTÉTICA.
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