PIEL DEL ROSTRO: MÁS ALLÁ DE HIDRATAR Y PROTEGER
1 PREPARAR LA PIEL ANTES DEL SOL CON ANTIOXIDANTES TÓPICOS Y ORALES
Evitar el daño solar es clave. Para lograr este objetivo es básico fortalecer la piel desde dentro, con la toma de nutricosmética que aporte polifenoles, como extracto de granada, astaxantina o licopeno, y aplicar cosméticos ricos en antioxidantes, cono las vitaminas E y C el ácido ferúlico y el resveratrol. Estos activos actúan como fotoprotectores biológicos, por lo que refuerzan el efecto del SPF y previenen la aparición de hiperpigmentaciones.
2 MODULAR LA MICROBIOTA CUTÁNEA CON POSBIÓTICOS
El sol, el cloro, la contaminación y los baños excesivos alteran la microbiota de la piel del rostro. Marta García indica que la solución para evitarlo es incorporar a la rutina el uso de cosméticos con posbióticos y lisados bacterianos, como Lactobacillus ferment o Bifida lysate, encargados de reforzar el ecosistema natural de la piel y reducir brotes, rojeces y deshidratación reactiva.
3 ADAPTAR LA EXFOLIACIÓN
En verano, mejor aparcar el uso de exfoliantes químicos fuertes, sobre todo AHA´s, y decantarse por fórmulas más suaves, con polihidroxiácidos (gluconolactona, lactobiónico) o peelings enzimaticos (papaína, bromelina), ya que no alteran la barrera cutánea y evitan la sensibilidad postexposición solar.
4 CUIDADO CON LOS ACTIVOS “REFRESCANTES”
Muchos tónicos, brumas o cosméticos, que se comercializan bajo el reclamo de que refrescan la piel contienen alcohol desnaturalizado, agua de bergamota, mentol o cítricos fotosensibilizantes. Estas características hacen que dichos ingredientes pueden provocar irritación, aparición de manchas e incluso dermatitis por fototoxicidad, especialmente si te expones al sol después de aplicarlos. Por este mismo motivo en verano vale la pena ser precavido con el uso de perfumes y colonias, ya que algunos de sus ingredientes también interaccionan con el sol y pueden causar hiperpigmentaciones
5 COSMÉTICA FACIAL PARA LAS NOCHES DE VERANO
El skincare nocturno debe compensar el daño oxidativo y térmico acumulado durante el día. En verano, lo ideal es aplicar por las noches activos que calmen, regeneren y refuercen, como pantenol, niacinamida, ácido hialurónico y péptidos.
CUIDADOS CORPORALES: MÁS ALLÁ DEL AFTER SUN
6 CEPILLADO CORPORAL EN SECO
No se trata sólo de exfoliar, señala Marta García: el cepillado en seco, bien hecho, en dirección a los ganglios linfáticos, mejora la circulación, reduce la retención de líquidos y potencia el sistema inmunológico cutáneo. Además, este gesto mejora el tono de la piel y previene foliculitis.
7 SOS ZONAS OLVIDADAS
Especialmente en verano, zonas como escote, axilas, ingles y pliegues cutáneos se ven más expuestas a fricción, humedad y exposición solar indirecta. Para combatirlo es recomendable aplicar fórmulas específicas, de texturas ligeras y sin perfumes, y prestar especial atención al equilibrio de la microbiota y el pH, para evitar irritaciones, manchas y sobreinfecciones.
8 FRÍO PARA DESCANSAR LAS PIERNAS Y ACTIVAR LA CIRCULACIÓN
La CEO de Marta García Esteticistas recuerda que las altas temperaturas dilatan los capilares y empeoran la sensación de piernas pesadas. Técnicas como duchas de contraste, masajes crioterapéuticos o la aplicación de geles para estimular el retorno venoso y prevenir edema, alivian estos cuadros.
9 NUTRIR LA PIEL DEL CUERPO CON LÍPIDOS FISIOLÓGICOS
Tras la exposición solar, aplicar after sun no es suficiente. La piel del cuerpo necesita ceramidas, escualano, omega 3 y 6 y activos antiinflamatorios, que reparen su barrera y no sólo la refresquen. Asimismo, es recomendable no usar lociones muy perfumadas o con siliconas oclusivas. Seguir estas pautas preserva la salud de la piel y prolonga la duración del bronceado.
10 FOTOPROTECCIÓN INTELIGENTE
El protector corporal no es infalible, por lo que debe complementarse con el uso de ropa UPF50 y la toma de antioxidantes orales (extracto de helecho o astaxantina). Además, el producto con SFP debe reaplicarse cada 2 horas, más a menudo si existe fricción, se ha sudado o se ha estado en el agua.