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10 HÁBITOS SALUDABLES (Y FÁCILES DE SEGUIR) PARA SENTIRSE MEJOR QUE NUNCA

Por Nueva Estética

Irene Domínguez, tecnóloga de los alimentos y experta en hábitos saludables de la Clínica Palasiet, propone 10 sencillos cambios en la rutina diaria que ayudan a quien los sigue a sentirse mejor, pues promueven la vitalidad y aportan equilibrio. 

 

 

 



TOMA NOTA 

 

Mini-reset digestivo. Un mini-reset digestivo consiste en consumir durante 1-3 días alimentos ligeros y de digestión fácil, para que el sistema digestivo descanse y se recupere. Para ello, se recomienda incluir en el menú, por ejemplo, caldos de verduras, sopas o batidos verdes. En caso de necesitarlo, se pueden incluir proteínas de fácil asimilación, como el pescado blanco.

 

Pequeños hábitos que aportan longevidad Incorporar pequeños cambios a nuestra rutina diaria pueden ayudarnos a sentirnos mejor como, por ejemplo, comer sin distracciones, priorizar la comida casera, practicar respiraciones profundas antes de las comidas (vale con 5 min.) o aumentar la ventana de descanso nocturno entre comidas a  12 horas.

 

Pasar tiempo al aire libre. La exposición a la luz solar estimula la producción de serotonina, un neurotransmisor clave para regular el estado de ánimo, reducir la ansiedad y promover la sensación de bienestar. Asimismo, la luz solar regula los ritmos circadianos y mejora la producción de vitamina D, esencial para la salud inmunológica. Diversos estudios concluyen que el ejercicio en espacios naturales genera mayores beneficios comparado con el ejercicio en interiores. Además, como explica Domínguez: “somos seres diurnos, no podemos vivir de espaldas al sol”, por lo que recomienda adaptar nuestros hábitos de sueño, alimentación y ejercicio al ritmo natural de luz y oscuridad: “Hacerlo mejora nuestro metabolismo, regula el hambre y la saciedad, mantiene el equilibrio hormonal y optimiza el funcionamiento de nuestro organismo”.

 

Reducir el uso de plásticos en la cocina. Sustituir envases de plástico por alternativas de vidrio o acero inoxidable ayuda a evitar la exposición a disruptores endocrinos. De manera que se recomienda cambiar las botellas de plástico por envases reutilizables de acero inoxidable o vidrio. Asimismo para calentar la comida en el microondas, también es mejor utilizar recipientes de cristal.

 

Realizar ayunos digitales. La exposición a pantallas electrónicas antes de dormir interrumpe la producción de melatonina (la hormona que regula el sueño). Reducir la exposición a los dispositivos, sobre todo, antes de dormir mejora la calidad del sueño. Esta “desconexión digital” se puede realizar de manera gradual, y empezar por acostumbrarse a dejar las pantallas 30 min. antes de irse a la cama, e ir aumentando este periodo hasta alcanzar las 1-2 horas sin dispositivos antes de acostarse.

 

Apostar por la ensaladas con alimentos fermentados. Incorporar en las ensaladas alimentos fermentados, como chucrut o kimchi, mejora la salud digestiva, potencia el sistema inmunológico y mejora la absorción de nutrientes.

 

Regla del 80% (Hara Hachi Bu). Inspirada en la cultura de Okinawa, esta práctica consiste en comer hasta estar al 80% lleno. Esto ocurre cuando sientes que podrías comer un poco más, pero decides no hacerlo porque ya estás cómodo, sin hambre y sin sensación de pesadez. Hara Hachi Bu no solo ayuda a controlar el peso de forma natural, sino que también mejora la salud digestiva, regula la insulina y el estrés oxidativo, promoviendo así la longevidad

 

Elegir tés funcionales según el momento del día. Por la mañana se recomienda el té verde o matcha, ya que proporciona energía. Por la tarde, es mejor decantarse por infusiones de cúrcuma o jengibre (antiinflamatoria) o un té rooibos cargado de antioxidantes. Llegada la noche, el objetivo es calmar la mente y el cuerpo, de ahí que las mejores opciones sean la manzanilla o la valeriana, por su acción relajante, así como la pasiflora o la tila, conocidas por su capacidad para reducir el estrés. Todas ellas son alternativas fantásticas para promover un sueño reparador.

 

Cenar temprano. Cenar al menos 2-3 horas antes de dormir ayuda a evitar el estrés digestivo nocturno, reducir la inflamación y mejorar la calidad del sueño.

 

Incluir “snacks” de actividad física diaria (NEAT). Este hábito va dirigido a quienes hacen poco ejercicio. Para ganar vitalidad y agilidad es necesario moverse. Se puede empezar por llevar a cabo alguna actividad física moderada como caminar, hacer yoga, realizar estiramientos o un entrenamiento funcional suave. Lo importante es incorporar esta actividad en la rutina del día a día e interiorizarla (como alimentarse, trabajar o dormir).

 

Estos hábitos sencillos y efectivos pueden marcar la diferencia en la salud y el bienestar a largo plazo.