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  La piel es un órgano tan fascinante como complejo. Su funcionamiento roza la perfección, sabiéndose adaptar a cada una de las circunstancias y los inconvenientes con loS que se va encontrando por el camino. Su estructura es casi una obra de arquitectura infranqueable, que trabaja sin pausa 24/7, para que sus pilares maestros y cimientos se mantengan firmes, impidiendo que nada ni nadie invada este territorio, poniendo en peligro su belleza. Si bien esto es así, los excesos del periodo estival ponen a prueba su resistencia y fortaleza, de tal modo, que la piel puede llegar a saturarse. De ahí que llegado el otoño, sea de vital importancia idear un plan de rescate, para ofrecerle el mejor cuidado reparador.   
  Si hay un activo que brilla por encima de los otros por su capacidad hidratante y su efecto redensificante ese es, sin duda, el ácido hialurónico. Esta virtud extraordinaria le ha posicionado como uno de los must have en las fórmulas cosméticas de última generación. Tanto es así que las firmas lo consideran, a día de hoy, como un imprescindible en su cartera de productos, y muchas suelen contar con líneas completas en el que el protagonista indiscutible es este ingrediente con don extraordinario. Y es que el ácido hialurónico contribuye no sólo a la hidratación, sino también a la firmeza, resistencia, volumen y tono de la piel. En este Especial te ponemos al día de porqué este activo es merecedor de este reconocido puesto en el ranking de principios cosméticos y te presentamos las últimas novedades que puedes encontrar en el mercado, que seguro te van a sorprender.  
  Los científicos han invertido años de estudio en perfeccionar las fórmulas solares dando paso a una nueva generación de productos que ofrece una protección 360º, extremadamente eficaz y con altas expectativas. Estos productos no sólo se centran en salvaguardar la piel de los efectos del sol, sino que aspiran a dar una respuesta multiefectiva, cumpliendo distintos objetivos: reparar el daño celular, bloquear la acción de las especies reactivas del oxígeno (ROS), fortalecer la barrera cutánea, evitar la pérdida de agua transepidérmica, reducir la inflamación... Este valor añadido es una condición sine qua non.