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HOLA, OTOÑO
HOLA, OTOÑO
 
En otoño, los tratamientos postverano deben cumplir un objetivo claro: recuperar el equilibrio de la piel. La exposición solar acumulada, las altas temperaturas y otros factores asociados a la época estival pueden desencadenar tono irregular, fotomanchas, pérdida de luminosidad, deshidratación, alteraciones en la textura cutánea y signos asociados al deterioro de las estructuras de soporte, como la elastosis solar.
 
En este contexto, la profesional debe tomar cartas en el asunto y afrontar la “operación postverano” mediante protocolos personalizados que tengan una visión 360º. La sinergia entre cosmética avanzada y aparatología inteligente constituye la mejor estrategia de acción para abordar esta situación desde una perspectiva integral: restaurar la hidratación, mejorar la apariencia de las manchas, favorecer una piel más firme y luminosa y favorecer sus procesos naturales de regeneración. En definitiva, el otoño es una etapa determinante para la piel, porque está en juego su integridad y belleza. En este ESPECIAL te damos las claves para acertar de pleno y devolver al rostro todo su potencial de juventud. 
 
 
 

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FotoMancha
 
La fotomancha o hiperpigmentación inducida por la radiación ultravioleta es una alteración de la pigmentación cutánea producida por la exposición crónica o repetida a la radiación solar. Se caracteriza por un aumento localizado de la producción y acumulación de melanina en la epidermis y, en algunos casos, en la dermis superficial. Constituye uno de los signos más frecuentes del fotoenvejecimiento y engloba lesiones como léntigos solares, efélides (pecas) intensificadas por el sol y determinadas formas de hiperpigmentación postinflamatoria exacerbadas por la exposición solar.
 
La formación de una fotomancha comienza con la absorción de la radiación ultravioleta por los cromóforos cutáneos, principalmente el ADN de los queratinocitos y los melanocitos. La radiación UVB (280–320 nm) es la principal responsable de inducir la síntesis de melanina, debido a que provoca daño directo en el ADN celular, mientras que la radiación UVA (320–400 nm) contribuye mediante la generación de especies reactivas de oxígeno (ROS) y el estrés oxidativo, además de favorecer la oxidación de la melanina ya existente.
 
El daño producido por la radiación UV activa una compleja red de señales moleculares entre queratinocitos y melanocitos. Los queratinocitos dañados liberan diversos mediadores paracrinos, entre ellos la hormona estimulante de melanocitos alfa (α-MSH), la endotelina-1 (ET-1), el factor estimulante de colonias de granulocitos y macrófagos (GM-CSF), el factor de crecimiento de fibroblastos básico (bFGF), el factor de células madre (SCF) y diversas prostaglandinas y citocinas inflamatorias. Estos mediadores se unen a receptores específicos presentes en los melanocitos, especialmente al receptor de melanocortina tipo 1 (MC1R). La activación de este receptor incrementa la concentración intracelular de AMP cíclico (cAMP), activando la proteína quinasa A (PKA), que a su vez estimula el factor de transcripción MITF (Microphthalmia-associated Transcription Factor), considerado el principal regulador de la melanogénesis.
 

ELASTOSIS SOLAR

La elastosis solar, también denominada elastosis actínica, es una alteración degenerativa crónica del tejido conectivo dérmico inducida por la exposición acumulativa a la radiación ultravioleta (UV), principalmente a la radiación UVA (320–400 nm), aunque la radiación UVB (280–320 nm) también contribuye al proceso. Este fenómeno está directamente implicado con el fotoenvejecimiento cutáneo y refleja el daño estructural progresivo que la radiación solar produce sobre la matriz extracelular de la dermis.

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La elastosis solar ocasiona la degradación y desorganización de las fibras elásticas y del colágeno. Este proceso provoca una pérdida de la arquitectura normal del tejido conectivo y un deterioro de las propiedades biomecánicas de la piel, especialmente de su elasticidad, resistencia y capacidad de recuperación. Hay que decir que la formación de la elastosis solar es un proceso multifactorial que se desarrolla de forma progresiva tras años de exposición repetida a la radiación ultravioleta. Los UVA, debido a su mayor longitud de onda, penetran profundamente hasta la dermis, alterando los fibroblastos, fibras de colágeno, fibras elásticas y otros componentes de la matriz extracelular. Asimismo, la elastosis solar se relaciona estrechamente con el desarrollo de especies reactivas de oxígeno (ROS), como el anión superóxido, el radical hidroxilo y el peróxido de hidrógeno. Estas moléculas, altamente reactivas, producen estrés oxidativo, causando daño en lípidos de membrana, proteínas estructurales y ADN celular. El estrés oxidativo activa diversas vías de señalización intracelular, especialmente las rutas de los factores de transcripción AP-1 (Activator Protein-1) y NF-κB (Nuclear Factor kappa B), que regulan la expresión de numerosos genes relacionados con la inflamación y la desestructuración de la matriz extracelular. Como consecuencia de esta activación, aumenta la producción de metaloproteinasas de matriz (MMP), principalmente MMP-1 (colagenasa), MMP-3 (estromelisina) y MMP-9 (gelatinasa). Estas enzimas degradan las fibras de colágeno tipo I y III, que constituyen el principal soporte estructural de la dermis. Paralelamente, disminuye la síntesis de nuevo colágeno debido a la inhibición de la vía del factor de crecimiento transformante beta (TGF-β), fundamental para la actividad biosintética de los fibroblastos.
 

PIEL CON "POCAS LUCES"

Tras los excesos del verano, la piel suele presentar un aspecto menos vital. Ello no responde a un único mecanismo, sino a la combinación de divresas alteraciones que afectan tanto a la epidermis como a la dermis y que modifican la forma en la que ésta refleja la luz y conserva su capacidad de renovación.

 

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Uno de los procesos fisiológicos que más contribuye a la pérdida de vitalidad cutánea tras el verano es la alteración de la renovación celular de la epidermis. En condiciones normales, los queratinocitos se generan en la capa basal y migran progresivamente hacia la superficie hasta convertirse en corneocitos, que finalmente se eliminan mediante un proceso continuo de descamación. Este ciclo, conocido como turnover epidérmico, mantiene la piel lisa, uniforme y capaz de reflejar la luz de forma homogénea. La exposición repetida a la radiación ultravioleta (UV) altera este delicado equilibrio. Como mecanismo de defensa frente al daño solar, la epidermis responde aumentando el grosor del estrato córneo (hiperqueratosis), lo que inicialmente proporciona una mayor protección frente a nuevas agresiones. Sin embargo, esta respuesta adaptativa también modifica el ritmo normal de renovación y descamación. Como consecuencia, los corneocitos envejecidos tienden a acumularse en la superficie cutánea en lugar de desprenderse de forma ordenada. Esta acumulación provoca una superficie más irregular y rugosa, que dispersa la luz en múltiples direcciones en lugar de reflejarla de forma uniforme. El resultado visible es una piel con menor luminosidad, de aspecto apagado y carente de frescura.
 
Reservas de agua bajo mínimo
Durante el verano, la piel está expuesta a una combinación de factores ambientales, radiación ultravioleta (UV), altas temperaturas, viento, agua salada o clorada y cambios en la humedad ambiental, que comprometen su capacidad para conservar el agua. La radiación UV altera la función barrera del estrato córneo, favoreciendo la degradación de los lípidos epidérmicos y aumentando la pérdida transepidérmica de agua (TEWL), es decir, la evaporación de agua desde el interior de la piel hacia el exterior. Al mismo tiempo, disminuyen los factores naturales de hidratación (Natural Moisturizing Factors, NMF), moléculas encargadas de captar y retener agua en la capa más superficial de la epidermis. Como resultado, la piel pierde parte de su contenido hídrico y muestra signos característicos de deshidratación: sensación de tirantez, textura más áspera, menor elasticidad y un aspecto cetrino. La superficie cutánea deja de ser uniforme, las microirregularidades se hacen más evidentes y las líneas finas de deshidratación se acentúan, lo que contribuye a una apariencia de piel cansada. Se trata, en la mayoría de los casos, de una deshidratación cutánea transitoria, que puede afectar a cualquier tipo de piel, incluso a los cutis grasos.
 
 

RENOVAR LA PIEL A TODA MÁQUINA

Septiembre es sinónimo de vuelta a la rutina y para los profesionales que se dedican al cuidado de la piel eso significa poner en marcha la operación renove o lo que es los mismo tener todo a punto para borrar las huellas del verano, que asoman en forma de manchas, aspereza, deshidratación, pérdida de elasticidad, falta de luz, fotoarrugas... Para optimizar al máximo la eficacia de los tratamientos es básico contar con tecnología de vanguardia, que se encargará de descubrir un cutis liso, más elástico, jugoso y uniforme.
 
 
 

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En estética se maneja un arsenal tecnológico muy variado, que posibilita hacer frente a numerosos inestetismos. Estas tecnologías ofrecen además un comportamiento versátil que permite incluirlas en todo tipo de tratamientos, lo que a su vez facilita el diseño individualizado de dichos protocolos. Las opciones son muchas, así que más allá de cada caso particular, en el Especial Hola, Otoño de la edición de septiembre de NUEVA ESTÉTICA nos hemos centrado en la acción de estas energías cuando el objetivo es neutralizar los estragos provocados por el exceso de sol, calor, pérdida de agua por transpiración, agua de mar, cloro de las piscinas, viento... Los factores que amenazan el equilibrio y juventud del tejido cutáneo en veramo son variados, igual que las opciones tecnológicas para hacerles frente.
 
Asimismo, la Dra. Rocío Mourelle, especialista en medicina estética al frente de Clínica Estética Moma nos habla de la avanzada tecnología MMFU: ultrasonidos macro y microfocalizados con emisión en modo pulso normal y micropulso y nos explica cómo actúan sobre la flacidez y el descolgamoento facial, mientras la esteticista Silvia Giralt, directora de Silvia Giralt, Centro de Estética Avanzada nos introduce en la nueva era de la renovación cutánea inteligente, a través de un tratamiento en el que emplea dos tecnologías de vanguardia: un sistema de infusión de activos, en este caso exosomas, y una tecnología reparadora con microespumas. La combinación de ambos agentes permite una recuperación total de la piel tras el verano.
 
 
Encontrarás el Especial Hola, Otoño en la edición de septiembre de NUEVA ESTÉTICA.
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