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RINOPLASTIA

Por Nueva Estética

 

La súper-especialización de los procedimientos quirúrgicos permite abordar cirugías más conservadoras, que embellecen la nariz, sin comprometer sus funciones respiratorias. 
 
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La nariz es el rasgo facial más implicado, sino en la belleza, sí en la valoración estética del rostro. Su longitud, tamaño y anchura, la curvatura del puente e incluso la inclinación de la punta son factores trascendentales en la apreciación global de la cara, tanto de frente, como de perfil. Todo ello justifica de sobra que la rinoplastia sea una de las intervenciones de cirugía estética más solicitadas y al mismo tiempo uno de los procedimientos quirúrgicos que más y mejor han evolucionado con el tiempo. Muy lejos han quedado aquellas narices pequeñas y respingonas, que parecían hechas en serie y que delataban a la legua el paso por quirófano; hoy, está plenamente consolidada la tendencia a abordar la rinoplastia anteponiendo criterios de naturalidad. Este planteamiento exige estudiar detenidamente cada caso para “diseñar” una nariz con una forma y tamaño que guarden proporción con el resto de rasgos, y así lograr un resultado equilibrado. Siempre hay que tener presente que en estética equilibrio es sinónimo de belleza. 

Llegados a este punto, es el momento de avanzar aún más, porque en cirugía estética de la nariz no está todo dicho. Próximamente vamos a oír hablar mucho de la rinoplastia funcional, un procedimiento que el Dr. Óscar Junco ya está aplicando y que parte de la base de que en una rinoplastia los conceptos de estética y funcionalidad deben ir siempre de la mano. Ello exige un plus de cautela y pericia por parte del cirujano, además de un profundo conocimiento de las funciones respiratorias que desempeña la nariz. Ello unido al empleo de las técnicas quirúrgicas más avanzadas permite un abordaje más conservador de la cirugía. Algunos ejemplos de lo métodos aplicados en este procedimiento, que plantean apreciables diferencias respecto a la técnica más tradicional son los siguientes:
 
· En la rinoplastia funcional el cirujano es menos “agresivo” a la hora de resecar cartílagos, con la finalidad de afinar la punta nasal.
· En muchas ocasiones, al resecar o eliminar tejido, éste se reconstruye a partir de injertos obtenidos de la propia nariz. Ello mejora no sólo la estética, sino la función respiratoria.
· Se adelanta el plano de las incisiones internas, para que las cicatrices resultantes no provoquen un estrechamiento de las fosas nasales, que podría dificultar la respiración.
· Esta cirugía también permite reforzar y dar soporte a las estructuras nasales, para mejorar la forma de la nariz, sin eliminar tanto tejido como las técnicas anteriores.
 
El procedimiento 
Planificar la intervención El primer paso consiste en realizar un estudio fotográfico del rostro, y a través de un programa informático comprobar las medidas de la nariz y del resto de facciones, para determinar qué modificaciones deben hacerse  para lograr un resultado armónico y natural. Este soporte ofrece lo que podría denominarse como “cirugía virtual”, porque permite observar en pantalla el aspecto, de frente y de perfil, que tendrá la persona tras la rinoplastia. Ello facilita el diálogo médico paciente y aporta a ambos más seguridad. para alcanzar un resultado gratificante para ambas partes.
En quirófano La rinoplastia suele realizarse con anestesia general, aunque en algunas casos es suficiente con anestesia local y sedación. Cada caso es diferente y debe evaluarse de manera personalizada. Existen dos formas de abordar la cirugía, la vía abierta o la cerrada, y en ambas se aplican las mejoras que conforman el concepto de rinoplastia funcional.
 
Técnica cerrada Esta rinoplastioa se realiza con instrumental endoscópico, de modo que las incisiones se localizan en el interior de los orificios nasales, sin que quede ninguna cicatriz visible. A través de esta vía interna de abordaje, el cirujano corta y modela huesos y cartílagos, para dar forma a la nueva estructura nasal. La piel y las membranas se retraen y adaptan sin problemas a la nueva nariz. Esta técnica se prescribe, en principio, cuando quiere mejorarse el puente, reducir una giba, elevar la punta nasal, y no se necesite corregir dificultades respiratorias asociadas. 
 
Técnica abierta La operación se lleva a cabo a través de mínimas incisiones en la columela. Éstas se realizan de la base de la nariz hacia dentro, y no hacia fuera, como se hacía antes, por lo que pasan mucho más desapercibidas. Realizadas las incisiones y liberada la piel, se procede a esculpir, reforzar y reconstruir los cartílagos y los huesos. En el mismo procedimiento también se realizan abordajes endoscópicos sobre todo para solucionar problemas de funcionalidad. Esta técnica se reserva para los casos en los que también ha de corregirse una alteración grave de la función respiratoria o bien cuando independientemente del deseo de corregir el perfil nasal, se precisa modificar grandes deformidades de la punta nasal.
 
Post-cirugía Finalizada la cirugía, se coloca un vendaje que ayuda a mantener la nueva forma de la nariz y que retira pasada una semana. Desde hace unos años, ya no se ponen taponamientos nasales, lo que hace el postoperatorio más confortable. La hinchazón y los hematomas son normales, pero remiten en unos 10 días.
Resultados La imagen definitiva de la nariz no se mostrará de manera definitiva hasta transcurridos al menos seis meses tras la rinoplastia, tiempo necesario para que cure y cicatrice el tejido interno y para que las nuevas estructuras se reposicionen.  
 
La rinoplastia funcional mejora la estética de la nariz y corrige dificultades respiratorias
 
 
Rinoplastia estructural
El cirujano plástico Dr. Gustavo Sordo ha acuñado un procedimiento de cirugía nasal ultraperfeccionado, que también otorga una trascendencia clave a corregir las alteraciones funcionales de la nariz, responsables de dificultar la respiración. Esta rinoplastia estructural consigue aportar solidez a todas las estructuras nasales, reforzando el equilibrio entre las fuerzas que componen su arquitectura interna. El resultado es una nariz más estética y resistente, mejor armada y con la vía aérea despejada. Otra destacada ventaja es que al crear una estructura resistente y extremadamente sólida, la forma de la nariz no se altera con el paso del tiempo.
 
Técnica de autor El paso previo a la intervención consiste en determinar, mediante fotografías, rinoscopia y fibroscopia, en qué estado se encuentran la mucosa, los cornetes y si existen desviaciones o perforaciones en el tabique nasal. El procedimiento se realiza bajo anestesia general, y se inicia practicando una serie de incisiones, una de ellas en forma de V invertida en la base de la nariz,. Mediante el uso de planos de disección vasculares (no sangrantes) se expone directamente a la visión del cirujano el tabique y resto de cartílagos. Si el tabique no está recto se determina el grado de desviación y se procede a seccionar la parte central del cartílago que lo forma, de modo que quede una estructura intacta en forma de L que mantendrá el soporte del apéndice nasal. En este momento se trata la parte ósea del tabique, además de la cartilaginosa, para asegurarnos una vía aérea completamente despejada. A continuación, con el segmento de cartílago procedente del tabique que se ha tomado previamente, se tallan y fabrican diversos injertos "customizados" para cada caso. Uno de los más utilizados es el injerto llamado spreader graft que se colocan sobre la L del tabique para enderezarlo y ampliar el paso aéreo en la válvula interna, una zona de la nariz de importancia trascendental en la función respiratoria. En general suelen colocarse entre 3-6 injertos de cartílago en diferentes lugares estratégicos, además de los spreader. Su finalidad es realizar modificaciones estéticas en la nariz y al mismo tiempo dar consistencia a toda la estructura, para que se mantenga a lo largo del tiempo. Otro elemento a tener en cuenta es el grosor de la piel que cubre la nariz; si es gruesa se aprovecha alguno de los injertos cartilaginosos, para empujar el tejido cutáneo desde dentro y así definir con más precisión ciertas áreas de la nariz. Si la piel es fina más que en empujar el cirujano debe concentrarse en otorgar rigidez y consistencia a toda la estructura interna, para que aguante bien la forma conseguida cuando la piel empiece a contraerse, lo que sucede pasados unos 6-8 meses tras la cirugía. De este modo, se garantiza la naturalidad del en los gestos, gracias a la capacidad de contracción del tejido. En ambos casos la forma final de la punta se apoyara también en el uso de suturas que modifiquen la forma del cartílago sobre el que estamos trabajando. 
 
Indicaciones La rinoplastia estructural es una técnica muy versátil que corrige alteraciones estéticas: eliminación el caballete, corrección del perfil desviado, refinamiento de la punta de la nariz, estrechamiento, corrección de la caída de la nariz, y de tipo funcional: estabilizar la vía aérea nasal supone mejorar alteraciones como rinitis, asma, migrañas, faringitis…