SUSCRÍBETE

7 números
impresos y
2 magazines
online

QUÉDATE CON LO MEJOR DEL SOL

Por Nueva Estética

El 80% de los signos de la edad vienen provocados por los UV, que llegan hasta el corazón de la célula, alterando su código genético. Estos daños irreparables se acumulan en el “disco duro” de la piel, haciéndose visibles años después. En su último desafío, los científicos han diseñado una serie de bronceadores biotecnológicos inteligentes mucho más implicados y comprometidos con la belleza de la piel. ¿Cómo actúan? En su formulación incorporan activos antiedad inteligentes que van más allá de la protección solar y reparan los daños producidos por los UV, asegurando en todo momento el buen estado del ADN celular. Esta nueva forma de vivir el sol, permite obtener no sólo un bronceado seguro y rápido, sino que garantiza la juventud de la piel. a partir de ahí… damos la bienvenida al sol.



FOTOENVEJECIMIENTO

El espectro solar se compone de 55% de infrarrojos (IR), 40% de luz visible (LV) y solamente 5% de ultravioletas (UV), los más conocidos. Todos se diferencian por su longitud de onda y penetran con más o menos profundidad en la piel. mientras los IR y la LV penetran hasta la dermis profunda (dermis reticular), los UVA alcanzan directamente la dermis. Por su parte, los UVB atraviesan únicamente la epidermis, incluso la dermis superficial (dermis capilar). Y finalmente los UV son menos penetrantes pero muy peligrosos. Veamos más detenidamente cómo inciden sobre la piel cada uno de ellos.

Rayos infrarrojos (IR), responsables de la elastosis solar

Los IR, que componen el espectro solar, tienen una longitud de onda superior a 800 nm. Al penetrar en la dermis reticular, alteran la cadena respiratoria de las proteínas de estructura (elastina y colágeno) presentes en la matriz extracelular. Generan igualmente mutaciones del ADN, impidiendo a los fibroblastos dividirse y sintetizar las nuevas proteínas de elastina y colágeno. La producción de las moléculas de sujeción cae inevitablemente. Paralelamente, los IR estimulan la acción de la enzima catepsina G y conllevan un flujo importante de calcio (consecuencia directa de la activación de los receptores de calor en la superficie de la piel). Estos dos elementos estimulan la actividad de la metalopreteasa matricial MMP-1, responsable de la degradación de las proteínas de estructura, y por lo tanto de la degradación de la matriz extra-celular.

Luz visible (LV), causante de las manchas y la deshidratación

La LV, que compone el 40% del espectro solar, tiene una longitud de onda comprendida entre 400 y 800 nm. desempeña un papel fundamental en la fotosíntesis. Al penetrar en la totalidad de la dermis, acelera los daños ligados al fotoenvejecimiento: La LV es responsable de más de la mitad de la producción de los radicales libres durante una exposición solar. Genera un auténtico estrés oxidativo y amplia la acción de la MMP-1 (metaloproteasa matricial). Esta sobreproducción y esta sobreactividad intensifican considerablemente los signos del fotoenvejecimiento.

Además, los radicales libres generados fragilizan y debilitan la barrera cutánea, al desnaturalizar la células de langerhans presentes en la epidermis, alterando el proceso de auto-reparación del organismo. La exposición a la LV desregula e induce una repartición “anárquica” de la melanina en los queratinocitos de la epidermis. Al migrar hacia la capa córnea, las células sobrepigmentadas forman cúmulos y aparece en la superficie de la piel una pigmentación irregular, son  las manchas oscuras.

Los ultra-violetas (UV), culpables de la elastosis solar y las manchas oscuras

Los UV, que componen el 5% del espectro solar, tiene una longitud de onda comprendida entre 280 y 400 nm. Tienen un papel fundamental en la síntesis de la vitamina D y la melanina pero también están ampliamente implicados en el fenómeno del envejecimiento, aún y ser menos penetrantes que los IR y LV. Durante la exposición solar, los UV crean directamente radicales libres, productores de estrés oxidativo, generando importantes daños en el ADN:

  • Los UVA cortos y largos representan el 95% de los UV. Alcanzan la dermis, dañan las fibras de colágeno y elastina y conducen de este modo al fenómeno de elastosis solar. Además, los UVA están en el origen de la desregularización del proceso de melanogénesis y son responsables de la aparición de manchas oscuras.
  • Los UVB son en parte absorbidos por la epidermis Son responsables del bronceado pero los eritemas solares que producen, alteran de forma precoz los queratinocitos de la capa córnea.