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PSORIASIS, CUANDO LA PIEL SE REBELA

Por Nueva Estética

La psoriasis es una alteración cutánea que se traduce en la piel en forma de lesiones rojas y descamativas. Las últimas investigaciones acerca de su desarrollo están revelando datos determinantes para avanzar en su tratamiento. Ni que decir tiene que este tipo de pieles merece un cuidado muy personalizado, dependiendo del grado de intensidad de la enfermedad. El Dr. Pablo de la Cueva y José Luis López Estebaranz, Especialistas en dermatología y miembros de la AEDV, nos dan algunas respuestas sobre esta patología.  


Nuevas investigaciones

Empecemos por el principio… ¿Qué es la psoriasis? Se trata de una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que se manifiesta en forma de  lesiones rojas y descamativas en determinadas zonas del cuerpo, como codos, rodillas y cuero cabelludo. No obstante, la extensión de la alteración es variable y puede afectar desde unas pequeñas zonas del cuerpo hasta, en casos más graves, la totalidad del mismo.

La causa directa que puede desencadenar esta enfermedad no está del todo esclarecida, aunque sí se conocen muchas facetas de su desarrollo. Ello ha permitido a los investigadores avanzar bastante en este campo, dando paso a tratamientos y fármacos cada vez más eficaces. En cuanto a la predisposición para presentar esta alteración, hay que decir que existe una importante base genética. De ahí que personas con familiares cercanos con psoriasis tengan una probabilidad mayor, aunque esto no significa que lo vayan a hacer necesariamente. A su vez, existen ciertas situaciones que pueden originar la aparición de las lesiones, como puede ser cuadros de estrés, infecciones, la ingesta de algunos fármacos, traumatismos… En los últimos años, se ha constatado que su desarrollo tiene también una base inmunológica, como pasa en otras enfermedades como el vitíligo. Lo que significa que una activación excesiva del sistema inmunológico puede propiciar su aparición.

 

 

Qué tratamientos existen

Aunque actualmente existen muchos adelantos en que se refiere al tratamiento de la enfermedad, la psoriasis es una enfermedad crónica, de manera que ninguno de ellos es definitivo. El objetivo de los mismos es conseguir eliminar las placas de psoriasis y restablecer la normalidad cutánea. Dependiendo de la gravedad y la extensión de las lesiones se tendrán que utilizar unos productos u otros. En general, cuando la psoriasis es leve se recomiendan seguir tratamientos tópicos como el uso de cremas, pomadas, lociones, espuma específicas formuladas con agentes antiinflamatorios o vitamina D.

Cuando la extensión de las lesiones es mayor o no se observan mejoras con los productos tópicos se puede optar por los denominados agentes sistémicos como son la fototerapia (rayos ultravioleta específicos para disminuir la inflamación cutánea), agentes orales o los fármacos biológicos. La innovación farmacéutica en este campo ha sido muy importante. Para obtener buenos resultados es imprescindible individualizar el tratamiento a las necesidades concretas de cada paciente. Y es que el hecho de que la psoriasis se relacione con otras alteraciones (articular, endocrinológicas, psicológicas…) hace que se deba hacer un enfoque global de la salud del paciente.