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¿NOS HACEMOS UN PEELING?

Por Nueva Estética

La finalidad del peeling es acelerar el proceso de renovación celular cutánea, y una piel renovada, es una piel nueva; por eso es el procedimiento estrella para hacer desaparecer las huellas que el verano deja en la piel: manchas, fotoarrugas, elastosis, tono apagado… Se trata, además, de un tratamiento muy versátil, ya que existen diferentes tipos de peeling, con capacidad de incidir en distintos estratos cutáneos.

 

La Dra. Ana Sánchez, especialista en medicina estética de Clínica Londres, nos da las claves de los diferentes peelings y nos descubre todas sus posibilidades: 

 
TIPOS DE PEELING 
 
Peeling Físico Consiste en aplicar un cosmético, tipo scrub, cuyas partículas provocan una exfoliación que disminuye  el grosor de la epidermis superficial. Otros peelings físicos alcanzan una profundidad media y se realizan empleando  diferentes tipos de aparatología. Es el caso de la microdermoabarasión con puntas de diamante, los sistemas de flujo laminar por aire + líquido y la micropunción. Yendo un poco más allá, existen agentes físicos que realzan un peeling profundo, como la radiofrecuencia subablativa y ciertos tipos de láser (CO2, Fraxel, Pixel…) 
Los resultados del peeling físico dependen del estrato cutáneo alcanzado, pero en general mejoran el tono y la textura de la piel, aportan luminosidad, difuminan arrugas y flacidez. 
 
Peeling Químico Se realiza aplicando una sustancia con un con un pH ácido (ácido glicólico, salicílico, retinoico, tricloracético…) que provoca una ablación controlada de la piel, a diferentes profundes: superficial, media, profunda o muy profunda.
Los peelings químicos son excelentes para hacer desaparecer melasmas, lentigos, rojeces, rosácea, flacidez, micro arrugas, fotoenvejecimiento, acné…