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MENÚ VERANIEGO PARA UNA PIEL RADIANTE

Por Nueva Estética

La Dra. Christina Schepers, dermatóloga de Clínica Planas, recuerda que “la dieta influye en la piel a nivel celular” y apunta que durante los meses de estío es imprescindible adaptarla para que la piel se sienta en todo momento de lo más saludable. dieta



Agua a tope. Uno de los elementos clave en estos meses es aumentar el consumo de agua, pues es uno de los mayores aliados del organismo. Una deficiente hidratación de la piel se traduce en evidentes signos de envejecimiento. En época estival deberían consumirse un mínimo de 2 litros diarios sin esperar a tener sed, principal síntoma de deshidratación. Los zumos, infusiones y bebidas con sales minerales son alternativas altamente recomendables. También hay que recurrir a los alimentos de temporada ricos en agua. Así, frutas y vegetales como el coco, el melón, la sandía (un 90% es agua), el pepino o el tomate deberían también estar presentes en la dieta.

Apostar por las vitaminas y minerales. El kiwi (fuente de vitamina C), ensaladas con hojas de espinaca (rica en vitamina E) o lechugas de temporada, son ejemplos de algunos de los alimentos clave para una dieta rica en vitaminas y minerales que cuide de la dermis.

Licopeno en grandes dosis. El tomate, además de poseer un alto contenido en agua, contiene licopeno, que facilita la producción de colágeno y ayuda contra las líneas de expresión y las arrugas. Por tanto, recurrir a ensaladas de tomate, pero también a zumos, gazpachos y salmorejos son opciones nutritivas muy apropiadas para la salud dermatológica en verano.

Aumentar el aporte de betacaroteno. La zanahoria posee unos pigmentos llamados betacarotenos que, además de ayudar a conseguir un buen bronceado, protegen contra el envejecimiento prematuro de las células.

Optar por el pescado azul. Es rico en Omega-3, tiene propiedades antiinflamatorias que son muy beneficiosas para un buen estado de la piel en verano.

Evitar exceso de sal. Se aconseja su control, puesto que salar demasiado los alimentos produce una retención de líquidos que perjudica la hidratación de la piel.