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MASSAGE VIBRACIONAL TIBETANO

Por Nueva Estética

Esta terapia oriental aúna los beneficios de la vibración emitida por los cuencos tibetanos y el poder energético de los cristales, que aplicados sobre los puntos reflejos del cuerpo permiten que el organismo vuelva a recuperar su correcta armonía. FRANCISCO MONTAL, Terapeuta manual, osteópata y profesor de masaje tibetano en Centro Maya (Valencia)



Los cuentos tibetanos y los cristales o gemas semipreciosas destacan por ser poderosos transmisores energéticos. Acompañados de un sutil estímulo sobre diferentes puntos reflejos, ayudan a desbloquear y armonizar los chakras o khor-lo como se les denomina en el Tibet. De ahí, de que esta terapia vibracional tibetana sea ideal para restablecer la energía mental y espiritual, y alcanzar un estado de calma total, despertando en la persona que recibe el masaje un sinfín de sensaciones.

Sabemos que existen 11 sistemas que rigen el funcionamiento de nuestro  cuerpo: sistema circulatorio, endocrino, inmunológico, digestivo, linfático, muscular, óseo, nervioso, reproductor, urinario y respiratorio. Todos ellos necesitan energía para llevar a cabo su función y en cuanto se produce una carencia o exceso en alguno de ellos, aparecen síntomas patológicos que derivan en un desequilibrio, desarrollándose entonces la enfermedad. Del mismo modo, nuestro cuerpo dispone de cuatro planos energéticos: plano etérico, emocional, mental y espiritual. Cada uno de ellos tiene su propia frecuencia de vibración. Esta oscilación vibratoria que se refleja a través de nuestro cuerpo físico, es el resultado de la actividad de un sistema de canales, vórtices y formas no materiales que componen nuestro sistema energético.

 

SISTEMA DE CANALES O TSA

Los canales o meridianos son como tubos o arterias por donde circula la energía vital. En la terapia Tibetana, existen tres canales principales: el central, el derecho y el izquierdo. El canal central atraviesa el centro de todos los chakras y está rodeado por los canales laterales, izquierdo y derecho. El canal central U-MA, se encuentra exactamente en medio del cuerpo, entre los dos hombros, pero más cerca de la espalda que de la parte frontal. Justo delante de la espina dorsal está el canal de la vida, que es bastante grueso, y delante de él, el canal central. Este comienza en el entrecejo, desde donde se arquea ascendiendo hasta la coronilla y desde allí desciende en línea recta hasta la zona genital. También se le denomina canal de la mente y Rahul. A cada lado del canal central, sin espacio intermedio, se encuentran los canales derecho e izquierdo. El canal derecho es de color rojo RO-MA, y el izquierdo, blanco KIANG-MA. Cada uno comienza en el orificio nasal correspondiente y a partir de ahí, ambos ascienden en forma de arco hasta la coronilla, a cada lado del canal central. Desde ahí, éstos descienden hasta el ombligo manteniéndose paralelos y adyacentes. Los canales derecho e izquierdo se enroscan al canal central cruzándolo por delante y dándole una vuelta.

 

LA FUNCIÓN DE LOS CHAKRAS

La palabra sanscrita chakra significa “rueda”. En tibetano se le denomina khor-lo. Son centros energéticos que coinciden internamente con los plexos nerviosos del cuerpo, situándose cerca de las glándulas que producen las hormonas, determinando el estado del metabolismo, sueño, reproducción, inmunidad y salud mental. También se les considera vórtices o remolinos de “consciencia-energía,” y son, al mismo tiempo, centros de energía vital y de energía psíquica directamente conectados con el cerebro. Generan, acumulan, transforman y distribuyen el TSOG-LUNG. Tsog significa vida y lung es el viento, de modo que se podría interpretar como “soplo de la vida” o “la fuerza vital”. El tsog-lung, conocido en otras culturas como prana para los hindúes, maná en los kahunas, chi para los chinos o energía bioplásmica para los rusos, fluye a través del cuerpo por un entramado sistema de 72.000 tsa o canales, haciendo funcionar armónicamente todas las estructuras del organismo y confluyendo en los chakras. Cuando algún meridiano se bloquea provoca una deficiencia de energía manifestándose la enfermedad, que se disipará cuando se restablezca el flujo de fuerza vital.

De la misma forma que los chakras, cada molécula, célula, tejido, órgano, glándula, hueso o fluido tiene su propia frecuencia vibratoria. Estos puntos y campos de energía son de igual importancia para el cuerpo físico. En cierto sentido reflejan el estado del cuerpo físico aunque, lo que es más importante, el cuerpo físico refleja el estado energético general. Estos vórtices energéticos tienen un sentido de giro distinto entre sí mismos. En el hombre, el chakra raíz rueda hacia la derecha y en la mujer, hacia la izquierda. A partir de éste, el siguiente dará vueltas en el sentido inverso. En caso de que alguno de estos esté bloqueado, el tsog-lung o fuerza vital no puede fluir libremente a través de los canales provocando una congestión del chakra afectado y como consecuencia, provocaría reacciones a nivel físico, emocional e incluso mental. El tamaño, la forma o la luminosidad es irregular dependiendo de su nivel de actividad y el grado de conciencia de cada persona. Asimismo, cada chakra está localizado en una parte del cuerpo: el séptimo se encuentra en la coronilla, el sexto en el entrecejo, el quinto en la garganta, el cuatro a la altura del corazón, el tercero en el plexo solar, el segundo en el sacro y el primero, conocido como raíz, en el sacro-coxis. A su vez, los chakras también están comunicados con diferentes partes del cuerpo como los órganos internos, glándulas endocrinas, huesos, músculos, etc., a través del sistema de meridianos. Cuando se trabaja sobre estos, no sólo se están tratando los niveles inmateriales del ser, sino que también se envía un reflejo hacia el área fisiológica afectada, provocando una reacción y recuperando el equilibrio vital.

 

CUENCOS TIBETANOS

ondas beneficiosas

Cualquier sesión que incluya cuencos tibetanos induce al organismo a alcanzar  un inmenso estado de relajación, no sólo a nivel físico, sino también a nivel mental, e incluso, a nivel celular. La vibración del sonido o la sensación que provoca una larga vibración del cuenco sobre el tórax o abdomen, traspasa al sistema esquelético a través de todo el cuerpo (somos 80% de agua, y como ya se sabe, el agua es un magnífico conductor del sonido) reconstituyendo a su paso la armonía del organismo. De hecho, los efectos de los cuencos tibetanos son innumerables: propician la relajación muscular, deshacen los bloqueos emocionales y energéticos, alivian el estrés, mejoran la concentración y la creatividad, restablecen el equilibrio del sistema endocrino mediante la vibración de la hipófisis o pituitaria, aumentan la energía por medio de la estimulación del líquido cefalorraquídeo…

 

el poder de los CRISTALES

Los cristales han sido utilizados durante miles de años por su poder curativo y su capacidad para combatir la formación de posibles enfermedades. Mientras unos son energizantes otros tienen la capacidad de calmar. Actúan a todos los niveles del ser, armonizando las energías sutiles y disolviendo algunas alteraciones. Funcionan mediante resonancia y vibración, reequilibrando la envoltura biomagnética que rodea el cuerpo físico y activando los chakras. cada uno de ellos está vinculado a un órgano y partes del cuerpo. Muchas de estas conexiones proceden de la astrología, la medicina china, el ayurveda y la medicina tibetana.