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MANO DE HIERRO CONTRA LA CELULITIS BLANDA

Por Nueva Estética
Un estudio reciente demuestra que la aparición de celulitis blanda está directamente relacionada con la acumulación de hierro en el en el tejido graso. Este descubrimiento ha dado pie al desarrollo de una avanzada fórmula de mesoterapia que fulmina esta alteración.
 

El estudio se ha publicado en The European Journal of Aesthetic Medicine and Dermatology y en él se relaciona la acumulación de trazas de hierro y hemosiderina en el estrato graso subcutáneo, como desencadenante principal de la celulitis blanda. La presencia de este metal provoca una inflamación crónica de la grasa y un fenómeno de acidosis tisular, que desemboca en la degeneración del tejido adiposo. Partiendo de estos descubrimientos, se ha formulado una nueva fórmula inyectable a través de mesoterapia, que actúa como quelante del hierro, convirtiéndolo en soluble y facilitando que el organismo lo elimine. Este compuesto asocia otros activos, como bicarbonato, que por su efecto alcalinizante frena la acidosis, además de vitamina C y aminoácidos.
La Dra. Paula Rosso, del Centro Médico Lajo Plaza (Madrid), es pionera en el manejo de esta nueva sustancia asíq ue nadie mejor que ella para explicarnos cómo aborda el tratamiento. De entrada, la doctora señala que si bien la mesoterapia puede llevarse a cabo con pistola o mediante jeringa, en este caso ella prefiere la segunda opción, porque con la jeringa puede calcular la profundidad de la inyección de manera más precisa y depositar el producto en el panículo adiposo, justo donde se espera que realice la función de quelar los depósitos de hierro. De esta forma, se normaliza la función fisiológica de los adipocitos del tejido adiposo subcutáneo, revertiendo el proceso crónico que provoca la aparición de la celulitis blanda. La Dra. Rosso apuesta por combinar esta mesoterapia con sesiones de carboxiterapia, con el objetivo de mejorar la circulación y estimular el fibroblasto, sumando una acción reafirmante y tensora. Se recomienda alrededor de 10 sesiones, a razón de una por semana, aunque entre la primera y la tercera ya se observan mejoras notables.