SUSCRÍBETE

7 números
impresos y
2 magazines
online

I LOVE SUN

Por Nueva Estética

Sube a tope al volumen de la canción “un rayo de sol”, enfúndate el trikini, coge la toalla, pero sobre todo no te olvides el fotoprotector… fiel aliado de la piel. Las fórmulas protectoras se reinventan para dar lo mejor de ellas y salvaguardar el capital solar cutáneo. Pero eso no es todo para conseguir un moreno responsable deben cumplirse unas “normas de convivencia” entre piel y sol, sólo así la historia de amor entre esta pareja tendrá un final feliz.



de SOL a sol

El sol emite una radiación constante, se trata de un flujo de energía en forma de ondas electromagnéticas de diferentes frecuencias: luz visible, infrarroja y ultravioleta, aunque el ojo humano sólo detecta la luz visible. En lo referente a formas de radiación solar que recibimos, existen algunas diferencias: la radiación directa es la que viaja en línea recta desde el sol hasta la superficie de la Tierra y es la que proyecta la sombra de los objetos. La radiación difusa es que se dispersa por efecto de moléculas y partículas en la atmósfera. Esta radiación no produce sombra porque no tiene una dirección definida. El porcentaje de radiación difusa es mayor en latitudes altas, con nubes, contaminación y en invierno. Finalmente, la radiación reflejada es producto de la reflexión por el suelo. Dependiendo de la superficie, el porcentaje varía entre 4% (asfalto) hasta 80% (nieve). El césped refleja el 25% de la radiación.

Asimismo, existen 3 tipos de radiación ultravioleta (UV) según su longitud de onda:

UVC Es la más nociva debido a su gran energía. Afortunadamente, el oxígeno y el ozono de la estratosfera absorben todos los rayos UVC, por lo cual nunca llegan a la superficie de la Tierra. Está entre 100 y 290 nanómetros.

UVB Es biológicamente muy activa pero la capa de ozono absorbe la mayor parte de los rayos UVB provenientes del sol. Sin embargo, el actual deterioro de la capa aumenta la amenaza de este tipo de radiación. Como efectos a corto plazo es la responsable de quemaduras y del bronceado diferido. A largo plazo, favorece el envejecimiento cutáneo y desarrollo de cáncer de piel. Está entre 290 y 320 nm.

UVA Es la menos nociva y la que llega en mayor cantidad a la Tierra (un 95%), pero una sobreexposición también resulta perjudicial. Casi todos los rayos UVA pasan a través de la capa de ozono. Es la responsable del bronceado inmediato de la piel. A largo plazo también favorece el envejecimiento cutáneo y desarrollo de cáncer de piel. Está entre 320 y 400 nm.

 

FotoENVEJECIMIENTO

Se entiende como fotoenvejecimiento como el fenómeno que se produce en la piel cuando las lesiones crónicas, debido a la exposición solar, se superponen a las modificaciones intrínsecas, derivadas de la edad. Estos rayos al contacto con la piel, penetran en mayor o menor profundidad en ella, desencadenando toda una serie de alteraciones. Y como bien dice la sabiduría popular, para enfrentarse al enemigo, nada mejor que conocerlo a fondo. Así que para hacerles frente, es necesario saber cómo actúan los rayos solares sobre la piel.

  • Degeneración de los queratinocitos. Al contacto con los rayos, estas células, que se encuentran mayoritariamente en la epidermis, liberan sustancias inflamatorias causantes del enrojecimiento.
  • Alteración de las células de Langerhans. Se tratan de células “centinela” que se encargan de detectar a los agresores, por lo que si su misión se interrumpe, la piel se ve desprovista de su capacidad de autodefensa.
  • Disfunción de los melanocitos. Ello provoca una síntesis anárquica de melanina, originando una pigmentación irregular. De hecho, la alteración de los melanocitos puede ser, en ocasiones, irreversible.
  • Degradación de las fibras de colágeno y elastina. Lo que ocasiona la pérdida de firmeza y elasticidad, provocando a su vez, la aparición de las arrugas.

 

SPF

El factor de protección solar (FPS) hace una estimación del tiempo que necesita la piel para producir una quemadura estando protegida. Por ejemplo: si una persona puede exponerse al sol el primer día 10 min. sin tener quemaduras, un FPS de 15 utilizado adecuadamente la protegerá del sol durante 150 minutos (10 x 15); si una persona es capaz de estar 20 min. sin quemarse, la elección de un fotoprotector 8 le supondrá una protección 8 veces superior. Por su parte, el método COLIPA es un método para examinar el factor de protección solar que se desarrolló en colaboración con las asociaciones de industrias cosméticas de Europa, Japón y Sudáfrica. En 2006 se unió la comisión de EEUU. Actualmente COLIPA se conoce como “Cosmetics Europe”. El sistema de la Comisión Europea para el etiquetado del FPS establece las siguientes categorías:

 

• Protección baja: 6-10

• Protección media: 15-25

• Protección alta: 30-50

• Protección muy alta: 50+

 

Cómo escoger el fotoprotector En las etiquetas de los envases se indica la composición cualitativa de los filtros solares y bloqueadores que contienen. Se recomienda adquirir un protector en cuya etiqueta se verifique que es “de amplio espectro", es decir, que filtre tanto los rayos UVA como los UVB. Además, el valor del FPS debe aparecer en la cara principal del envase. Como dato podemos mencionar que una crema con un FPS 30 puede absorber más del 92% de la radiación UVB y otra con factor 50 hasta un 97%. Los protectores solares con un factor mayor ofrecen protección por períodos de tiempo más prolongados, pero hay que tener cuidado con aquellos que indican un FPS mayor que 50, pues la diferencia real en cuanto a protección suele ser insignificante.

 

NO al melanoma

Hay muchos tipos de cáncer de piel, pero más del 90% se pueden agrupar en cáncer cutáneo no melanoma y melanoma. 

Cáncer cutáneo no melanoma. Engloba los 2 tipos más frecuentes que se conocen como carcinoma basocelular y carcinoma espinocelular. Cada tipo de cáncer tiene un pronóstico diferente. A su vez el cáncer de piel puede ser no invasivo (superficial) o invasivo. Esto viene determinado por la propia biología del tumor, que tiende a llegar a capas más profundas de la piel (más allá de la capa superficial que es la epidermis). 

Carcinoma basocelular Es la forma más común de cáncer cutáneo invasivo y, afortunadamente, la de mejor pronóstico. Se trata de un tumor que suele crecer lentamente, tiene capacidad de invasión local (puede progresar alrededor de los vasos, nervios, músculo y hueso) pero excepcionalmente produce metástasis a distancia.

Carcinoma epidermoide En su forma más superficial, que son las queratosis actínicas, es la forma más frecuente de cáncer cutáneo. El carcinoma epidermoide invasivo puede progresar en profundidad y superficie, afectando a los tejidos vecinos y producir metástasis. Son especialmente agresivos los que se localizan en el labio o en la oreja y los que se desarrollan en pacientes inmunodeprimidos.

Melanoma. Es el cáncer cutáneo más agresivo pero menos frecuente comparado con los 2 anteriores. Podemos considerar dos etapas en el desarrollo biológico del melanoma:

Etapa “in situ” en la cual el tumor afecta solo a la epidermis

Etapa invasiva donde el tumor progresa en profundidad afectando a dermis. Si se diagnostica en fases precoces, la curación es superior al 95% pero si el tumor ha crecido en profundidad, entonces existe mayor riesgo de metástasis.  

 

Factores de riesgo

El principal factor de riesgo para la mayoría de los cánceres de piel es una sobre-exposición a la radiación ultravioleta (ya sea natural-sol o artificial-cabinas de bronceado). Pero también hay factores genéticos que no se pueden modificar, como son el tipo de piel (mayor o menor capacidad para broncearse), tendencia a desarrollar nevus-lunares, y determinadas mutaciones genéticas que predisponen a padecer tumores, aún en ausencia de una exposición solar excesiva. asimismo, hay algunos factores de tipo químico como el arsénico, la nicotina o las breas que pueden provocar tumores cutáneos, no melanoma.

Los tumores se desarrollan cuando se rompe el equilibrio que existe entre el daño producido y la capacidad de reparación. Existen diversos mecanismos de defensa, el más visible es el aumento de pigmento (bronceado) tras la exposición. Las personas que se broncean con facilidad tienen una buena maquinaria defensiva, no así las que apenas se broncean, que tienen más riesgo para desarrollar este tipo de cáncer. Esto no quiere decir que las personas de piel oscura o que no se queman están libres de desarrollarlo, aunque el riesgo es menor.

Es cierto que a nivel molecular, el propio organismo dispone de una compleja red de vías de reparación en respuesta al daño que se produce en el ADN (genes). Pero con el paso del tiempo, toda esta maquinaria se vuelve menos eficaz; aparte la inmunidad (defensas) también se ve disminuía y por ello el cáncer de piel es más frecuente en mayores de 50 años. No obstante, cada vez se diagnostican más casos en personas jóvenes por los hábitos poco saludables de exposición solar intensa en cortos periodos.

 

Cómo reconocerlo

El cáncer de la piel se manifiesta de muchas formas, incluso para el mismo tipo de tumor. Puede presentarse como un pequeño bulto, tipo “grano”, que crece lentamente aunque a veces puede hacerlo rápidamente. También puede manifestarse como una pequeña herida que no cicatriza o incluso como una mancha rosada que se descama y que recuerda a un eczema. Cuando tiene pigmento (coloración marrón, negra o azulada) es más fácil de reconocer y en estos casos lo primero que hay que descartar es que se trate de un melanoma.

Se insiste con frecuencia en los criterios ABCD para el diagnóstico precoz del tumor maligno que más nos interesa diagnosticar a tiempo, que es el melanoma:

A: asimetría.

B: bordes irregulares.

C: coloración heterogénea.

D: diámetro superior a 6 mm.

No obstante, las formas más agresivas de melanoma no suelen cumplir los criterios ABCD ya que suelen ser lesiones regulares y simétricas (tumores-bultos), de un color homogéneo (muy pigmentado, casi negruzco o sin pigmento, rojizo/rosado) que crecen progresivamente. El cáncer de piel puede no dar síntomas hasta fases muy avanzadas. El hecho de que una lesión no produzca molestias no indica que se trate de algo benigno. Ante una herida que no cicatriza correctamente o una lesión que crece progresivamente, se debe consultar al dermatólogo.

Éste puede dar la cara en diferentes localizaciones. El melanoma aparece con más frecuencia en el tronco, en el caso de los hombres (50%) y en las piernas en las mujeres (entre extremidades y tronco, 30%), mientras que el cáncer cutáneo no melanoma se desarrolla con más frecuencia en la zona de la cara y el cuero cabelludo (80% sobre todo en hombres con calvicie calvos). Pero también puede aparecer en zonas que no están expuestas al sol.

 

Más información en www.aedv.es

Textos: DR. JOSÉ CARLOS MORENO

Presidente de Honor de AEDV y Coordinador de la Campaña Euromelanoma 

DR. AGUSTÍN BUENDÍA

Coordinar de la Campaña Euromelanoma