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CUIDADO CON LOS PERFUMES DE IMITACIÓN

Por Nueva Estética
STANPA, Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética, hace público los resultados de unos análisis que demuestran que los ingredientes y la composición de algunas de las fragancias más falsificadas del mercado suponen un riesgo para la seguridad y la salud de los consumidores.
 


El principal inconveniente del que derivan todos los demás es que las falsificaciones se fabrican en instalaciones fuera del control de las autoridades sanitarias. Tal como explica Carmen Esteban, directora técnica de Stanpa, los ingredientes no  pasan ningún control de calidad ni respetan las medidas de evaluación de seguridad que establece el Reglamento Europeo de Cosméticos, algo grave en un producto que está durante horas en contacto con nuestra piel. 
Los análisis realizado han permitido identificar los componentes de los perfumes falsificados y cotejarlos con los de los originales. La comparativa demuestra que éstos incluyen más de 80 ingredientes, mientras las falsificaciones no pasan de 25. En las fragancias falsas se emplean grandes cantidades de agua como base, y etanol industrial o de baja pureza, como disolvente. Y lo que es aún peor, en alguna de las muestras se han encontrado compuestos prohibidos como el etilenglicol. Estos productos carecen, además, de protección UV, lo que puede provocar fotodegradación y generar sustancias de riesgo para la salud, que produzcan dermatitis, reacciones alérgicas, machas en la piel… Si se da alguna de estas reacciones adversas, el consumidor no tendrá a quién reclamar, ante la ausencia de una 
España está a la cabeza de la UE en ventas de falsificaciones lo que supone que el sector de la perfumería y la cosmética en nuestro país pierde un 17% de sus ventas anuales, exactamente 949 millones de euros al año.  
La forma más fácil de asegurarse de que no estamos adquiriendo una falsificación es acudir a establecimientos de venta oficial. Aún así, ante la duda, STANPA nos da un serie de claves para sospechar:
 
• Si se agita un perfume falso suele producir una espuma que permanece  durante un tiempo.
• La cánula es más larga de lo habitual o excesivamente ancha.
• Se ven las juntas en el cristal o en el envase del perfume.
• Aparecen pliegues e irregulares en el plástico de embalaje, que no queda tenso. Si lo friccionamos suele sonar.
• Muchas falsificaciones vienen en envases de cartón de baja calidad y con imprecisiones en su impresión.
• Las referencias en el etiquetado: listado de ingredientes, código de barras y número de lote, no aparecen o están incompletas.