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BATIDOS VERDES PARA EL VERANO

Por Nueva Estética

Auténtica defensora de la “revolución verde”, Carla Zaplana, experta en dietética y nutrición, está arrasando en las redes sociales. En su blog y en su canal de youtube propone un sinfín de batidos y zumos de lo más saludables. Los hay depurativos, relajantes, energizantes, proteicos… cada uno tiene un fin distinto pero todos están deliciosos. En su libro “Batidos Verdes” (Editoriales Urano) nos descubre qué propiedades tienen estas multivitamínicas “recetas líquidas” y cómo preparar algunas de ellas. 



Los zumos verdes destacan por ser gran fuente de micronutrientes. ¿Sus propiedades? Son altamente nutritivos, hidratantes y depurativos. Tomar un vaso de un buen zumo recién exprimido es una inyección directa de nutrientes para nuestro cuerpo, un chute de vitaminas, minerales, clorofila, enzimas, azúcares naturales y otros fotoquímicos que mejoran la salud. Los más abundantes entre ellos son las vitaminas C, A y E, ingredientes que han demostrado tener un potente efecto antioxidante. Al combatir los radicales libres, son capaces de frenar considerablemente el envejecimiento prematuro de las células. De ahí que las bebidas que vienen directamente de las frutas y los vegetales frescos sean una de las opciones más tonificantes y rejuvenecedoras que podemos elegir. Ayudan a fortalecer nuestro sistema inmunológico, no solamente protegiéndonos de resfriados y gripes, sino de enfermedades más severas como alergias, alteraciones cardiovasculares, neurodegenerativas…Se dice que para llevar una dieta sana es necesario tomar 5 raciones de fruta y verdura al día. Partiendo de esta base, las bebidas vegetales de las que estamos hablando aportan de media entre unas 4-6 raciones. De manera que introduciendo estos batidos de forma habitual ya estaríamos cubriendo más de la mitad de este aporte de una sola atacada. genial, ¿verdad? Pero… ¿Es lo mismo tomar un zumo que un batido verde? ¿Cuál es mejor? Veamos, a  continuación, la diferencia entre ellos y las propiedades de ambos. 

 

Zumos verdes

Son una inyección concentrada de nutrientes, pues se absorben rápidamente por el organismo, ya que no necesitan ser digeridos como la fruta y los vegetales enteros. En 10 min. el zumo que tenemos en el vaso pasa a nuestra sangre. Aunque es cierto que al exprimir la fruta o los vegetales, se elimina casi toda la fibra insoluble, por lo que los zumos sólo contienen pequeñas cantidades de fibra soluble. Aún y así, ayudan a regular el tránsito intestinal debido a su alto efecto depurativo sobre el aparato digestivo. Un zumo verde de unos 500 ml. contiene de media entre las 7-8 raciones de fruta, por lo que con su ingesta sobrepasamos el porcentaje mínimo que necesitamos al día. Cubriendo así de sobras las defensas que requiere nuestro cuerpo para combatir la exposición a los radicales libres endógenos (los que nuestro propio cuerpo produce de la combustión de los alimentos) y toxinas externas.

 

Batidos verdes

Se preparan con una batidora, mezclando todos los ingredientes, de manera que su textura es más espesa que la del zumo, debido a su elevado contenido en fibra. En el proceso de trituración, esta fibra se rompe y es mucho más fácil de procesar por el sistema digestivo que si tomáramos las frutas y los vegetales enteros. Este alto porcentaje de fibra convierte a los batidos en una bebida altamente saciante. Además, ayudan a regular el tránsito intestinal, los niveles de azúcar y el colesterol en sangre, y a mantener sana nuestra flora bacteriana. A diferencia de los zumos, los batidos, si requieren digestión, por lo que tardan unos 20-30 minutos en ser completamente absorbidos. A los batidos podemos incorporar ingredientes que no se pueden utilizar para hacer zumos, como plátanos, mango, aguacate y dátiles, por su cremosidad y porque poco líquido se le sacaría. Un batido puede ser un desayuno completo. Hay batidos que son densamente nutritivos, pues nos aportan una buena dosis de calorías, azúcares naturales, grasas insaturadas, proteínas vegetales y fibra, además de todos los micronutrientes de sus frutas y verduras. Suelen clasificarse según sus propiedades.

Por un lado estarían los smoothies depurativos, en los que se mezclan principalmente vegetales verdes, sobre todo hojas, que tienen un efecto alcalinizante y antioxidante. Este tipo de bebidas respetan la correcta combinación de los alimentos para que sean mucho más fáciles de digerir y no mezclar proteínas, pero sobre todo grasas con azúcares. La grasa recubre las paredes arteriales y podrían causar una barrera para la absorción del azúcar dentro de las células, lo cual provocaría un incremento de los niveles de azúcar e insulina en sangre. Por su parte, los smoothies energéticos son mezclas más densas y si contienen mezclas de diferentes macronutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas) la mayoría son batidos completos, que podrían sustituir una comida. En un tercer grupo estrían los smoothies proteicos, con un alto contenido en proteína vegetal ya sea porque tienen frutos secos, semillas, cremas de frutos secos y/o semillas, proteína de guisante o leXes vegetales. Son ideales para tomar después de realizar ejercicio, pues ayudan a rehidratar el cuerpo y combatir los radicales libres fruto del esfuerzo realizado. Además, nos aportan aminoácidos para reparar las pequeñas roturas fibrilares en la musculatura. Y finalmente estarían los smoothies relajantes, que destacan por su efecto calmante y a tranquilizarte. 

 

Si quieres conocer alguna receta de Carla Zaplana dale al play!!!